Luego de mi columna de ayer he recibido varias comunicaciones y mucha gente me pide que les diga cómo creo que se puede canalizar y manifestar esa reacción de ciudadanos para repudiar la violencia. Honestamente no tengo una respuesta concreta sobre el particular y lo que ofrezco es abrir espacios para que todos aportemos ideas hasta encontrar la mejor manera de que se sienta nuestro cansancio ante este flagelo.
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Creo que los medios de comunicación tenemos que jugar un papel determinante para sacudir la conciencia colectiva y en ese sentido ya he iniciado pláticas para que la campaña no sea exclusivamente de La Hora sino que la misma pueda ser una acción cívica de la prensa del país. Pero el cómo de nuestra participación tiene que ser resultado de esa lluvia de ideas que espero se pueda producir como consecuencia de una inquietud que es producto de la desesperación ante la inseguridad que afecta a toda la población del país por la indiferencia de las autoridades. Lo que puedo garantizar es que no se trata de ninguna iniciativa politiquera que tenga agenda oculta o intereses inconfesados. Simple y sencillamente creo que somos muchos los guatemaltecos que nos desesperamos por la inseguridad y que pensamos que «algo» debe hacerse y lo que tengo claro es que ese algo es una expresión popular de repudio al crimen y exigencia a las autoridades para que abandonen su modorra y muestren algún aire con remolino. En términos de propuestas, he estado pensando seriamente en que tenemos un Ejército que nunca nos ha servido ni nos servirá para enfrentar amenaza extranjera porque si acaso algún día tuviéramos algún problema con países vecinos, especialmente pensando en Belice, ni tiene capacidad ni lo dejarían hacer absolutamente nada. Entonces, gastar anualmente millones en mantener a esa institución es un absurdo y mejor sería reconvertirlo en una Guardia Nacional con funciones de combate a la delincuencia. Sé que dentro de mis amigos de la izquierda se pegará el grito en el cielo, pero entre mantener a un Ejército que no tiene ni oficio ni beneficio y usar toda esa infraestructura ya montada en labores que pueden aportar a la seguridad interior del país, prefiero lo último. El tema de los derechos humanos estará siempre latente tanto si se implementaran acciones de ese tipo como si se decidiera fundar una nueva fuerza policial. Lo que es cierto es que lo que tenemos ahora no sirve y que los planes de reestructuración de la PNC son caer en más de lo mismo. Si seguimos aplicando las mismas recetas vamos a tener los mismos resultados. Ayer conversaba con un amigo respecto a que no hemos, ni por asomo, tocado fondo en la crisis de inseguridad que sufrimos puesto que como no hemos hecho nada para enfrentarla, cada día la situación empeora. Aquella idea de que peor de lo que estamos no se puede es absurda porque sí que nos hundimos cada día más. Por ello es que estamos llamados a actuar, aportando ideas, manifestando nuestro descontento y exigiendo a las autoridades. A lo mejor salgan ideas descabelladas y esa de salir de un Ejército que no tiene oficio para crear una fuerza de seguridad eficiente y con recursos, como los que manejan las fuerzas armadas, sea una de ellas, pero es urgente que entre todos nos propongamos hacer algo. Cierto que es fácil escribir comentarios como éste, como dijo alguien en los comentarios a mi columna, pero de lo que sí estoy seguro es que lo peor es seguir de brazos cruzados sin hacer ni decir nada.