La debilidad del yen, que genera gran inquietud entre los europeos, se ha convertido en el tema central de la reunión de ministros de Finanzas del G-7, que se celebra el viernes y sábado en Essen (Alemania) y a la que están invitados Brasil, México y otros países emergentes.
A Europa le cuesta cara desde hace años la debilidad crónica del yen, que en un año perdió cerca del 10% frente al euro, sobre todo a la hora de exportar.
Pero frente a la preocupación de la mayoría de los miembros del G-7 –Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Canadá– Estados Unidos no está dispuesto a tomar medidas frente a su socio nipón.
Según el banco francés Société Générale, la apreciación del euro frente a las monedas asiáticas redujo las expectativas exportadoras de la zona euro entre el 15% y el 20% entre 2002 y 2006. En este mismo período, la tasa real de cambio del euro se apreció en más del 50% frente al yen, según la entidad.
Para los europeos, se trata de competencia desleal y quieren frenarla. «La recuperación que vive actualmente Japón se tiene que reflejar en la tasa de cambio del yen», declaró recientemente Jean-Claude Juncker, presidente del Eurogrupo, que congrega a los 13 países de la zona euro, queriendo decir que el yen debe revaluarse.
Pero es poco probable que los ministros de Finanzas del G-7 hagan un comentario oficial al respecto debido a la falta de entusiasmo de Estados Unidos, según los expertos.
«Es verdad que el yen está a su nivel más bajo en 20 años», reconoció este martes el secretario de Estado norteamericano del Tesoro, Henry Paulson, que añade que la moneda japonesa refleja bien la situación económica del país.
Junto al yen se hablará de su vecino, el yuan chino, cuya subevaluación sí preocupa a Washington.
El debate también incluirá cómo mejorar la estabilidad de los mercados financieros con más transparencia sobre los fondos especulativos, planificar la política fiscal para promover un uso de la energía eficaz y las energías renovables, la mejora de la política fiscal en ífrica y la reforma del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Francia por su parte presentará un proyecto para crear un organismo internacional de lucha contra la falsificación, que casa año penaliza la economía mundial con 77.000 millones de euros.
México y Brasil participarán en la reunión de ministros de Finanzas del grupo de países más ricos del mundo junto con sus pares de China, India, Rusia y Sudáfrica.
El secretario mexicano de Hacienda, Agustín Carstens, y su homólogo brasileño, el ministro Guido Mantega, están invitados el viernes a una cena de trabajo sobre «el desarrollo de los mercados de bonos en los países emergentes» y sobre comercio.
Para la presidencia del G7, que este año ejerce Alemania, el desarrollo de los mercados de bonos en estos países «puede desempeñar un papel más importante en mejorar la estabilidad de los mercados financieros».
También puede hacer que los países emergentes sean menos vulnerables ante las crisis y en conjunto, mantener la estabilidad en el crecimiento económico mundial», según el ministerio alemán de Finanzas.
El encuentro tendrá lugar en la Villa Hí¼gel de Essen (oeste) en una mansión del siglo XIX perteneciente a la familia industrial Krupp convertida en centro de exposiciones.