Esperan equilibrio gracias a nuevo acuerdo de desarme


El Salón España, en el Castillo de Praga, República Checa, está listo para la firma del acuerdo. FOTO LA HORA: AFP MICHAL CIZEK

Rusia espera recuperar su influencia perdida en el mundo y restaurar una situación de «igualdad» con Estados Unidos tras la firma el jueves de esta semana en Praga de un nuevo acuerdo de desarme nuclear START con su ex adversario de la Guerra Frí­a, afirman los analistas.


El jefe de la diplomacia rusa, Sergei Lavrov, subrayó hoy que la firma del acuerdo por los presidentes Barack Obama y Dimitri Medvedev refleja «el nuevo nivel de confianza entre Moscú y Washington».

Durante las negociaciones de varios meses que se llevaron a cabo en Ginebra, los representantes rusos insistieron a cada paso en que el principio de la igualdad ruso-estadounidense fuera reconocida, señaló Evgueni Volk, analista de la Fundación Heritage en Estados Unidos.

«Era uno de los principales objetivos del Kremlin», indicó el analista. «Es un éxito para ellos haber logrado que los estadounidenses reconozcan a Rusia como un socio de igual nivel».

La dirigencia polí­tica rusa juzgaba que los tratados firmados por los dos paí­ses durante los años 90 eran desfavorables para Moscú, incluyendo el START, que venció el 5 de diciembre de 2009.

Este acuerdo preveí­a principalmente la presencia permanente de inspectores estadounidenses en la fábrica rusa de Votkinsk (580 kilómetros al este de Moscú), donde se fabrican armas estratégicas.

La presencia de dichos inspectores irritaba a Moscú, que retiró en 2001 los suyos de un sitio similar en Estados Unidos. Pero Rusia no pudo conseguir que los estadounidenses partieran hasta finales de 2009, unas horas antes del vencimiento de START.

El consejero diplomático del presidente ruso, Sergei Prijodko, dijo el viernes alegrarse de que las inspecciones estadounidenses no se reinicien una vez que el nuevo acuerdo entre en vigor. Por su parte, Lavrov indicó el martes sentirse satisfecho por el fin de las medidas «discriminatorias».

Otros funcionarios rusos señalaron que el nuevo tratado tendrá en cuenta varias preocupaciones relacionadas con el proyecto de escudo antimisiles estadounidense en Europa, un punto sensible en las relaciones entre los dos paí­ses.

Moscú juzga que el sistema podrí­a constituir una amenaza para su fuerza de disuasión nuclear. Lavrov previno que Moscú se reservarí­a el derecho de retirarse del nuevo tratado si el escudo restringiese el potencial estratégico ruso.

«Rusia tendrá derecho de salir del tratado START si el desarrollo cuantitativo y cualitativo del potencial de defensa antimisiles de Estados Unidos comienza a pesar sobre la eficacia de las fuerzas nucleares estratégicas», anunció el ministro.

Moscú esperaba imponer lí­mites en materia de defensa antimisiles, pero finalmente debió contentarse con un compromiso por parte de Washington que reconoce la existencia de un «ví­nculo» entre las armas nucleares «ofensivas» y los sistemas antimisiles.

Si bien el Kremlin se alegra del reconocimiento de dicho «ví­nculo», los analistas señalan que el nuevo tratado no impone ningún lí­mite al proyecto antimisiles estadounidense.

«Se trata de una gran derrota de propaganda para Rusia, que tanto ha insistido en la importancia de la defensa antimisiles», escribió la semana pasada el analista Alexander Golts en el diario The Moscow Times.

Rusia tampoco pudo obtener concesiones en otros temas, como una mayor reducción del número de vectores nucleares. «Moscú cedió prácticamente ante todas las exigencias estadounidenses», añadió Golts.

Pero para Fiodor Lukianov, editor del diario Russia in Global Affairs, Moscú supo imponerse como socio número uno de Estados Unidos en materia nuclear, obteniendo «un tratado basado en la paridad total».

«Desde este punto de vista, el nuevo tratado es indudablemente más importante para Rusia», añadió.

«Es un éxito para ellos haber logrado que los estadounidenses reconozcan a Rusia como un socio de igual nivel.»

Evgueni Volk

Fundación Heritage en Estados Unidos