El cardenal de Austria, Christoph Schoenborn, aseguró que el papa Benedicto XVI intentó investigar los casos de abuso de menores dentro de la Iglesia Católica pero que sus intentos fueron obstruidos por su antecesor Juan Pablo II.
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Schoenborn aseguró que Joseph Ratzinger, nombre con el cual era conocido cuando aún no era Papa, quiso indagar en la década de los noventa a un arzobispo de Viena, el cardenal Hans Hermann Groer, pero le dijeron que las denuncias de abusos que pesaban sobre él eran exageradas.
El cardenal Schoenborn dijo en una entrevista con la televisión austríaca que el Vaticano había argumentado que una investigación generaría mala prensa.
Estos comentarios llegan en medio de un escándalo que está sacudiendo a la Iglesia Católica en Europa y Estados Unidos, debido a recientes revelaciones de un presunto encubrimiento de abusos por parte de Benedicto XVI.
«EL OTRO CAMPO»
Las acusaciones sobre Groer, a quien Schoenborn sustituyó en 1995, están relacionadas con un caso en un monasterio en los años setenta.
El cardenal aseguró que al actual pontífice se le bloquearon los intentos para confirmar la existencia de tal caso. De acuerdo a Schoenborn, funcionarios del Vaticano persuadieron a Juan Pablo II de que las acusaciones eran exageradas.
Ratzinger habría comentado: «El otro campo impuso su postura».
í‰sta no es la primera vez que Schoenborn interviene en el escándalo que acosa a la Iglesia Católica. A principios de mes había dicho que el celibato debía ser examinado para intentar descubrir las causas del abuso sexual por parte de sacerdotes.
Tampoco es nueva la defensa hacia el Papa. De hecho, ayer, el arzobispo de Westminster, la máxima autoridad católica en el Reino Unido, defendió al Papa y dijo que los alegatos en su contra son «infundados».
Benedicto XVI ha sido señalado en el caso de un sacerdote estadounidense acusado del abuso de 200 niños sordos, que se remonta a los años 90 cuando era todavía el cardenal Ratzinger y dirigía la oficina del Vaticano encargada de lidiar con este tipo de casos.
INVESTIGACIí“N EN AUSTRIA
En tanto, Schoenborn anunció ayer la creación de una comisión independiente para investigar los casos de abusos sexuales a menores por parte de miembros de la Iglesia Católica en ese país.
La comisión será financiada por la Iglesia Católica. Sin embargo, ningún cargo eclesiástico pertenecerá a ella. «Queremos garantizar la independencia de la investigación», indicó el arzobispo.
El cardenal indicó que aunque no se conoce la cifra exacta de casos en Austria, reconoció que está «en el campo de los tres dígitos».
Schoenborn explicó que no se pretende evitar una investigación estatal e indicó que en caso de «sospecha grave» habría que proceder a la denuncia policial.
En medio del escándalo por los abusos sexuales de menores por parte de curas de la Iglesia Católica se han levantado voces para indicar que el papa Benedicto XVI debería renunciar.
¿Es posible esto? Expertos han evaluado la posibilidad.
En teoría, no hay nada que frene al Papa a tomar un pedazo de papel de su escritorio y escribir una carta de renuncia al Colegio Cardenalicio, el cuerpo de cardenales de la Iglesia Católica y órgano supremo electoral dentro de la institución.
Bajo el derecho canónico, las únicas condiciones para la validez de una renuncia de ese tipo son que se haga libremente y que sea debidamente publicada.
Pero ningún Papa lo ha hecho en los tiempos modernos.
Ha habido, sin embargo, una persistente especulación de historiadores de que durante la Segunda Guerra Mundial, el papa Pío XII elaboró un documento asegurando que si él era secuestrado por los nazis se considerara que había renunciado y que su sucesor debía ser elegido.
Como el Vaticano ha retrasado la publicación completa de sus archivos relativos al pontificado de Pío, a causa de una disputa sobre su reacción ante el Holocausto nazi, no hay manera de verificar si esto es verdad.
PRETENDIENTES
Yendo más atrás en el tiempo, el último caso de un Papa renunciante se remonta a más de cinco siglos. El papa Gregorio XII, que reinó desde 1406 hasta 1415, lo hizo para poner fin a lo que se llamó el Cisma de Occidente.
Había tres pretendientes al trono papal en ese momento: el Papa romano Gregorio XII, el Papa de Aviñón Benedicto XIII y el antipapa Juan XXIII.
Antes de renunciar, Gregorio XII formalmente convocó a un concilio de la Iglesia y lo autorizó a elegir su sucesor.
El único otro ejemplo significativo de una renuncia papal se remonta aún más lejos en el tiempo.
En 1294, el papa Celestino V, apenas cinco meses después de su elección, emitió un decreto declarando solemnemente que estaba permitido que un Papa dimitiera. Y luego lo hizo.
Vivió durante dos años más como un ermitaño y más tarde fue declarado santo. El decreto que emitió terminó con cualquier duda entre los especialistas de derecho canónico sobre la validez de una renuncia papal.
Habiendo dicho todo esto, la probabilidad de que el papa Benedicto XVI renuncie voluntariamente a su cargo es escasa.
El Vaticano hasta ahora ha defendido enérgicamente sus cinco años de papado y la conducta previa de Benedicto XVI durante el período en que fue cardenal arzobispo de Munich y, posteriormente, líder de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el departamento de vigilancia del Vaticano responsable de la disciplina de los sacerdotes culpables de mala conducta.