¿Un gobierno económico europeo?


El plan que los paí­ses de la Eurozona aprobaron para ayudar a Grecia a enfrentar su debacle presupuestaria será utilizado únicamente como último recurso, pero su elaboración es vista como un posible paso hacia la creación de un gobierno económico paneuropeo.


Los ministros de Finanzas de la zona euro aprobaron ayer las grandes lí­neas de un mecanismo financiero que aplicarán exclusivamente si estiman que existe un riesgo para la estabilidad del conjunto de los 16 paí­ses.

El plan, que se basa en préstamos bilaterales a Grecia, serí­a el primero que la Eurozona pone en marcha en los once años de historia de la moneda única para ayudar a un paí­s miembro que atraviesa dificultades presupuestarias.

Pese a que los ministros insistieron en las pocas posibilidades de que el mecanismo se haga algún dí­a efectivo, su elaboración constituye un paso inédito para la zona euro, que hasta ahora ha observado una polí­tica de no intervención para no alentar el laxismo entre los paí­ses miembros frente a su obligación de mantener unas finanzas públicas sanas.

«Era totalmente necesario llegar a un acuerdo para establecer un sistema de ayuda financiero para los paí­ses que atraviesan problemas presupuestarios. Es esencial que se de esta solidaridad entre todos los paí­ses para mantener la coherencia de la zona euro», comentó Paul de Grauwe, profesor de Economí­a de la Universidad belga de Lovania.

No obstante, «si no se interviene a nivel estructural e institucional, habrá nuevas crisis y nuevos problemas que afrontar. Se deberá empezar de cero», previene Grauwe, refiriéndose a la falta actual de una institución que «permita hacer frente a una crisis de forma más o menos normal».

Para Jean-Dominique Giuliani, presidente de la fundación europea Robert Schuman, el plan para Grecia es un «paso positivo hacia fórmulas más perennes» que «permitirí­an progresar hacia la conclusión de la unión económica y monetaria».

Más allá de la solución a corto plazo hallada a la explosión de la deuda y déficit públicos griegos, la Eurozona se esfuerza por mejorar su funcionamiento y preparar respuestas a posibles problemas venideros.

La presidencia española de la Unión Europea (UE) se ha fijado como prioridad avanzar hacia la concepción de un gobierno económico europeo que coordine con mayor eficacia las polí­ticas económicas y financieras de la zona euro.

En particular, los europeos reflexionan sobre la creación de un Fondo Monetario Europeo (FME), basado en el modelo del FMI, al que los Estados miembros de la Eurozona podrí­an solicitar préstamos.

Algunos paí­ses barajan incluso dar nacimiento a una agencia europea de la deuda o a una agencia de calificación europea, con el fin de desembarazarse de la gran influencia que ejercen las evaluaciones de las entidades financieras privadas en el comportamiento de los mercados.

La Eurozona «sufre hoy en dí­a de la debilidad» de su integración polí­tica. «Hay que avanzar hacia la unión polí­tica y el FME me parece un elemento que introduce una mayor coherencia», estimó el profesor Grauwe.

Pero Alemania ya ha planteado condiciones muy estrictas a la creación de este fondo, que ve sobre todo como un instrumento para reforzar la disciplina presupuestaria frente a los paí­ses más laxistas.

Su ministro de Finanzas, Wolfgang Schí¤uble, defendió el lunes la posibilidad de expulsar a un paí­s miembro de la Eurozona que «no logre poner orden en sus finanzas».