Advertencia presidencial


En mensaje dirigido a la población, el Presidente de la República advirtió que se vienen dí­as difí­ciles y violentos porque, según él, el crimen organizado está resintiendo los golpes que se les propinan (¿) y de esa cuenta han planificado acciones de represalia que persiguen desestabilizar al régimen. Sin duda se tiene que referir el mandatario a las pandillas que hay en la misma Policí­a Nacional Civil porque es la expresión del crimen que ha recibido un par de golpes recientemente, por lo que hay ex directores presos y sometidos a proceso.


Hace pocos dí­as se conoció de una conspiración contra la vida de la diputada Nineth Montenegro que se ha caracterizado por su inquebrantable voluntad para fiscalizar el gasto del dinero público en los programas de Cohesión Social. Según la diputada, le dijeron que los criminales podrí­an perseguir un plan de desestabilización, por lo que recibió recomendación para salir del paí­s, extremo rechazado por la parlamentaria que piensa seguir en su tarea de fiscalización. La verdad es que cuando el mismo Gobierno advierte que hay planes macabros, abre una enorme caja de Pandora porque cualquiera, incluyendo en ese concepto a funcionarios públicos y a los lambiscones que rodean a los gobernantes, pueden aprovechar el momento, el verdadero rí­o revuelto, para tratar de ser pescadores con ganancia. Evidentemente no hay mucho tino en una advertencia como la formulada, porque el Gobierno, si conoce planes de ese tipo, los tendrí­a que desmantelar con eficacia, sin hacer un aspaviento que sirve en bandeja una oportunidad a cualquiera que está pensando en crear problemas o en silenciar a enemigos molestos. Un gobierno que afirmó que enfrentarí­a la violencia con inteligencia, tendrí­a que manejar con más tino informaciones que maneja respecto a la existencia de planes de conspiración que tienen que ver con atentados en contra de distintas personas. Una expresión así­, pública como la que hizo ayer el Presidente, es una invitación a que cualquier grupo se sume a un empeño por complicar la ya deteriorada gobernabilidad mediante hechos de sangre cometidos con el ánimo de crear problemas. Volvemos a pensar que el Gobierno tiene muy pobre criterio para manejar los temas más esenciales de la seguridad ciudadana y que lejos de ayudar a que avancemos en el combate de la violencia, con sus palos de ciego termina colocando en peligro a mucha gente porque son ellos, precisamente, los que están abriéndole los ojos a los grupos desafectos sobre la forma en que les pueden complicar la vida. Un gobierno con buenos servicios de inteligencia no sólo recopila información, sino que la procesa para hacerla útil en la defensa de la institucionalidad.