La semana anterior inicié mi comentario a partir de la decisión de la Rectora de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras UNAH, Julieta Castellanos, de vetar la celebración de un acto litúrgico adentro del Campus de la Universidad. Esta decisión desató en ese país un tsunami político, que a la Rectora le ha valido recibir elogios de quienes respaldan su posición y críticas de los que hacen caso omiso de la autonomía universitaria.
Vale ratificar que laicismo no es lo mismo que ateísmo como algunos con mala intención o por ignorancia emplean como sinónimo pretendiendo que el primero niega la existencia de Dios, lo cual es una falsedad completa y un argumento inconsistente usado para atacar la laicidad.
Acerca de tal argumento, transcribo fragmentos de un comunicado de la Rectoría de la UNAH suscrito por la Rectora que en su parte medular afirma:
«Quizás hace falta aclarar que laico no significa, de ninguna manera, lo opuesto a «católico», ni alude a un agnóstico o a un ateo. La laicidad es un avance de la humanidad hacia la libertad de pensar y disentir, y constituye el fundamento ético y político de la vida civil. Por tanto, distingue entre los ámbitos de las distintas competencias, dando «al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios». El artículo 151 de la Constitución proclama: «La educación nacional será laica y se fundamentará en los principios esenciales de la democracia.»
Según esta norma -a la que me adhiero plenamente-, las escuelas públicas, los colegios públicos y las universidades públicas no pueden ser utilizadas como lugares de culto religioso pues, antes que inculcar credos o ideologías, su función es enseñar los fundamentos de esos valores comunes que constituyen la base de la vida democrática y que comparten todos los ciudadanos y las ciudadanas, creyentes o no creyentes…
En conclusión, la Rectoría de la UNAH, en lugar de atentar contra las libertades estudiantiles -como se ha planteado en algunos medios, al acusarnos de intolerantes-, está reivindicando el ejercicio de la libertad de culto para cada uno de los estudiantes universitarios. Este es un derecho humano esencial, consagrado en la Constitución de la República…
En consecuencia, mantenemos nuestra posición de que la UNAH es y debe ser un centro de altos estudios donde priva el pluralismo, la apertura, la tolerancia y el debate fraterno entre ideas y sistemas de pensamientos divergentes…»
Comparto los argumentos anteriores, porque soy crítico de muchos profesionales, catedráticos y académicos que en la Usac usan la cátedra universitaria para hacer prédicas religiosas, distorsionando el carácter científico de la educación superior pública.
Frente al debate iniciado en Honduras, el Consejo Superior Universitario Centro Americano -CSUCA-, cuya sede está en Guatemala y su Secretario General es el representante de la Universidad de San Carlos Usac, debiera pronunciarse en apoyo a la Rectora hondureña; así como, organizar y convocar a una conferencia, seminario o congreso regional, cuyos ejes temáticos podrían ser Universidad, autonomía y laicismo. Una discusión regional académica de esta naturaleza, tan necesaria en estos tiempos, serviría para reafirmar el carácter autónomo de las universidades estatales, el principio laico de la educación pública y el pluralismo y tolerancia que distinguen a la Academia.
EFEMí‰RIDES DE HOY: Se cometió la masacre de campesinos desplazados en el caserío de Chaxá, Xemal, asentamiento de las Comunidades de Población en Resistencia CPR de la Sierra, Chajul, Quiché, 1982. ¿Cuándo se juzgará a los responsables?