Los seres humanos tienen hoy una nueva concepción de la cotidianeidad al preguntarse: ¿qué sucede con nuestro ambiente? La visita a cualquier río remite al comentario de sus aguas, antes puras y limpias, hoy corren con espuma de detergente e impregnadas de suciedad; el aire se encuentra viciado; los mares se han convertido en basureros y diversas especies marítimas mueren en las orillas de los playas como consecuencia, entre otros factores, de petróleo o mercurio; los árboles desaparecen ante la tala inmoderada de los bosques (evitando la oxigenación) y el afán mercantilista; en las zonas rurales persisten las causas de una economía atrasada y la pérdida de recursos renovables; el aire se encuentra viciado -no es transparente- y en las ciudades prevalece la contaminación ocasionada por humos, gases, polvos, cenizas, desperdicios y bacterias, para citar con brevedad. Esta situación dificulta la respiración y nuestros ojos sufren las consecuencias.
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Hombres y mujeres no han sabido medir las consecuencias de haber actuado con falta de razón: quieren de inmediato lo presente olvidándose del futuro y, con esa ambición, se olvidan de las generaciones cuya vida transcurre encontrando un ambiente deteriorado. Con base a este criterio, de inmediato se logran satisfactores sin importar el daño a la naturaleza. Se afirma con certeza que hombres y mujeres son artífices de su destino, pero lo diseñan con perspectivas poco alentadoras. La comunicación humana se aísla y en las ciudades viven seres anónimos en busca de identidad.
Nadie se encuentra fuera de la naturaleza, por el contrario, son parte inherente de ella y, a diferencia de otras especies, los seres humanos conocen sus leyes y las aplican. Si esto forma parte de la cotidianeidad, cabe preguntarse: ¿Cuáles son los factores para romper el equilibrio ecológico? Quienes forman parte del ambiente tienen vínculos con el medio natural. Culturalmente es imposible vivir aislado. Por estas razones, debe considerarse con cuidado lo siguiente: cuando se rompen una o varias relaciones, se causa una perturbación dentro del equilibrio que deben guardar animales y plantas. Hombres y mujeres siempre están procurando su bienestar. Esto no tendría ningún problema si se desarrollara sin arruinar lo necesario para la continuidad de la vida de otras especies. Al romper el equilibrio ecológico se altera lo que está presente.
¿Conocemos los problemas originados por el ruido? La contaminación por este medio consiste en la intensidad con que se emite y resulta molesto al oído. Se expresa en unidades de tipo logarítmico llamados decibeles. El ruido en cualquier lugar, básicamente en las ciudades, daña el oído, origina falta de sueño y baja en el rendimiento del trabajo, irritabilidad hacia el medio y nuestros semejantes, falta de coordinación en las ideas, daños al sistema nervioso, así como fatiga al conversar, pues nos cansa oír y replicar. ¿Acaso es tan difícil meditar sobre esta realidad?
Es necesario también referirse a la contaminación radiactiva. Entre sus fuentes pueden localizarse las pruebas nucleares realizadas en la atmósfera y bajo tierra. Esta última es la más peligrosa, pues el viento la traslada a diversos lugares. Las partículas radiactivas pueden darle la vuelta a nuestro planeta antes de caer y cuando lo hacen, son arrastradas por la lluvia. Otro aspecto importante a señalar es la multiplicación de sustancias radiactivas por la producción de uranio y las fábricas atómicas existentes en el mundo.
El agua es un recurso limitado. Por esta razón, ante la eventualidad de una crisis internacional por su disponibilidad, es imprescindible plantear una nueva cultura del agua para disponer de ella en calidad y cantidad, otorgándole prioridad a la gestión del recurso en micro y macrocuencas. Asimismo, debe fortalecerse la seguridad hídrica con el propósito de tener agua en cantidad y calidad.
Es imposible detener el desarrollo humano, pero el reto es construir tecnologías sin destruir el ambiente. No pueden establecerse desequilibrios dentro de la relación que deben mantener todas las unidades, por lo tanto, es necesario comprender la necesidad de respetar la naturaleza. En caso de no hacerlo, en un tiempo muy corto estaremos lamentando, aún más, las acciones irreflexivas en contra del ambiente.