Vino Hillary Clinton y…


El presidente ílvaro Colom, el vicepresidente Rafael Espada, como responsables constitucionalmente de la polí­tica internacional y el ministro de Relaciones Exteriores, Haroldo Rodas, como ejecutor de dicha polí­tica, al igual que el secretario de Comunicación Social de la Presidencia, Ronaldo Robles, están en la obligación de informar de forma clara, precisa y concisa cuál fue la agenda «bilateral» que se abordó con la secretaria de Estado norteamericana en su reciente visita.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com

Hacerlo es una obligación, también es una excelente oportunidad para saber no sólo la temática que se abordó sino ante todo los compromisos, los tiempos y los resultados que se convinieron.

 

Medios y recursos para informar le sobran; el Gobierno puede hacerlo en televisión, en radio, en un informe extraordinario al Congreso; inclusive en un documento propio que se inserte en La Hora, Nuestro Diario y en otros medios de comunicación escritos que se considere conveniente.

 

Si los resultados son buenos sabremos que valió la pena la reunión, si por el contrario no se nos informa o peor aún los resultados son inexistentes o malos, el costo y desprestigio serán una piedra más en el plato negativo de la gestión pública.

 

A nadie se le escapa la trascendencia y la importancia  que tiene una visita y una reunión a esos niveles y para el Gobierno en particular que se encuentra ya en el tercer año de gestión, es determinante que pueda demostrar que supo hacer el trabajo previo y lograr los compromisos bilaterales que urgentemente requiere nuestro paí­s como tantas veces ya se ha hecho en el tema de migración, en la conservación de las remesas familiares, en la no deportación de hombres y mujeres que honradamente trabajan en Estados Unidos, del fomento de las exportaciones nacionales e internacionales a nuestro principal mercado, de la reducción de costos especialmente marí­timos de esas exportaciones y de la mayor cantidad de importaciones que el paí­s realiza y en una polí­tica donde se nos reconozca no sólo el combate y lucha contra la droga sino se nos reintegre lo que para combatir a ese mercado y a esos grupos invierte el Estado de Guatemala.

 

Pensemos que el valor de la droga es tan elevado que si se nos reconoce por los norteamericanos el 50% del valor de la droga que se captura, esos recursos que nos reintegren serí­an tan importantes que podrí­amos aumentar sustancialmente el presupuesto del Organismo Judicial, los salarios de la PNC; incluso adquirir equipos y demás medios que nos permitan ser un paí­s bien equipado para ese combate como lo es, por ejemplo, Colombia

 

Si además de la información que se plantea deben de hacer las máximas autoridades de nuestro gobierno se produjese también una información por parte de Hillary Clinton, su visita pasarí­a a la historia con el calificativo que vino y produjo resultados, de lo contrario, si la agenda que se discutió y los acuerdos que se produjeron son sobre los tradicionales temas que le interesan a Estados Unidos, el efecto y el resultado tristemente serí­a que fue sólo otra reunión en la que no se evidenció un interés bilateral. No nos engañemos, la mayorí­a de guatemaltecos, de latinoamericanos ya no nos conformamos con espejitos, con fotografí­as, con actos protocolarios donde no se aborden los temas que requiere, importa y afecta a millones de guatemaltecos.

 

Queremos cuentas, no cuentos, sólo así­ podremos comprobar que el gobierno que representa Barack Obama, como presidente, y Hillary Clinton como secretaria de Estado, es un Gobierno distinto de norteamericanos que no siguen siendo «feos» o imperialistas.