Es frecuente ver, ya sea por los medios de comunicación o encontrarse por las calles, a víctimas de la violencia que han sido masacradas de una forma tan vil, que uno no deja de preguntarse el porqué de tanta saña contra un ser humano.
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Las víctimas son hombres o mujeres, el género no importa a los asesinos. Hay casos donde se ha encontrado a una mujer por partes, la cabeza tirada como a tres metros del tronco o si no en distancias que van desde la zona central hasta la Calzada de la Paz, como sucedió hace algunos meses con una jovencita que vivía en la colonia el Limón de la zona 18. El solo hecho de asesinar a una persona ya es un caso violento y si nos damos cuenta, cuando aparece un cadáver con tatuajes rápidamente se dice era un o una marera, y allí se queda el caso, no se abre una investigación somera para dar con los victimarios.
En el Informe de monitoreo sobre la gestión de casos de muerte violenta de mujeres y hombres en el departamento de Guatemala -Fundación Myrna Mack- 2009, en lo que se refiere a Principales hallazgos dice que en el período comprendido del 1 de enero de 2006, al 30 de junio de 2008, hubo un total de 13,342 casos de muerte violenta de hombres y mujeres ocurridos en el departamento de Guatemala.
Del total de casos, continúa diciendo el monitoreo, con una salida procesal, el 52% fueron archivados, el 22% fueron desestimados y únicamente en el 12% de esos casos se presentaron acusaciones. Como podemos ver, son pocos los casos donde se presentan acusaciones.
En Guatemala la violencia está tan arraigada que la gente ya no se extraña de un asesinato de cualquier índole; el otro día estábamos enfrente de la Iglesia Yurrita de la zona 9, cuando una ambulancia pasó sonando la sirena como lo hacen siempre, unos niños de un colegio que seguro iban para algún evento en algún lugar cercano, dijeron «Â¡Mirá, seguro se echaron a alguien!» Y esto es tan común escuchar en las calles. Hace unos meses en el Centro Histórico, iba caminado a tomar un café luego de que asistimos a un servicio religioso, cuando cerca de la iglesia estaba tirada una mujer toda llena de sangre y bien golpeada, los curiosos sólo pasaban y la miraban con indiferencia, otros ya acostumbrados a ver tantos asesinatos, ni le hacen caso.
En eso, se acercó una patrulla y vieron a la mujer, como de unos 17 años, y llamaron a los Bomberos que la trasladaron a un centro hospitalario; al otro día vi en un periódico que había muerto de una gran golpiza.
Es lamentable que los asesinatos de cualquier índole sean vistos con mucha indiferencia. Por eso es que este Informe de la Fundación Myrna Mack es tan importante porque se ha hecho con un estudio muy profundo sobre estadísticas de muertes violentas, víctimas ya sea como decíamos anteriormente, de una u otra manera.
El informe está muy bien detallado hasta con recomendaciones y fue realizado por el licenciado Lázaro Murcia. En su presentación, ílvaro Ferrandino Tacsan dice que «Buscando justamente la eficacia en el sistema de justicia, es de singular importancia alcanzar niveles de eficiencia en el manejo de la prueba científica, ella se torna en la herramienta fundamental para el esclarecimiento de los hechos delictivos…»
¿Hasta cuándo tendremos la tranquilidad que anhelamos y que desde hace varios años se perdió? Los estudios son importantes (como este informe) porque con ello, los casos no se dejan en el abandono.