La decepción social


Cada dí­a, cada semana, la población guatemalteca es impactada por las noticias de nuevos escándalos suscitados y/o provocados por algunas personas que han estado en el ejercicio de cargos públicos y quienes son actores principales en este maremágnum de avaricia económica y de poder.

Fernando Mollinedo
fermo@intelnet.net.gt

Guatemala, es decir su población, está llegando al hartazgo de la anarquí­a que imponen las fuerzas del poder oficial y del poder paralelo en todo el paí­s; es una lucha de no acabar, no se termina y las consecuencias de la misma se hacen patentes en la vida diaria de los ciudadanos.

El temor, angustia, desesperación, pesimismo, inquietud e intranquilidad en que vivimos, no proporciona la tan anhelada estabilidad emocional para enfrentar la vida; estamos sometidos al bombardeo de las noticias rojas como que si eso fuera necesario e imprescindible para alimentar nuestra diario vivir.

De la lectura de los periódicos diarios, la audición de noticieros radiales y el observar los televisivos, vemos que en un alto porcentaje de las noticias son de carácter negativo pues la información que proporcionan, usualmente es negativa refiriéndose a los asesinatos, asaltos, robos, estafas, agresiones y actos delictivos que lesionan la vida y el patrimonio de los afectados.

¿Qué otra clase de noticias podemos ver y escuchar? ¿Cuántas noticias buenas se difunden por dí­a?; estamos viviendo un clima social de desesperación, al grado que en muchas aldeas, municipios y ciudades del paí­s, la justicia se está aplicando «por propia mano» lo cual permite que reine la anarquí­a y se omita el respeto a la vida.

Por otro lado, la iniciativa privada ante la situación imperante, campea en el paí­s con su extorsión social al decidir de manera inconsulta y prepotente los precios de los insumos que producen y comercializan, mismos que son comprados y pagados por el consumidor final a los precios excesivos que determinan sus productores.

Un pueblo decepcionado manifiesta conductas de rebeldí­a canalizadas en la violencia y también en la abulia de su vida diaria, lo cual trae consecuencias negativas para la sociedad, buscando escapes para evadir esa realidad que le abruma y desespera. Mientras tanto, cada quien vive como puede, utilizando para ello todas las posibilidades legales e ilegales que tenga a su alcance, porque lo importante es sobrevivir.

Con ese parámetro de cosas, ¿qué podemos esperar como futuro inmediato para la población? ¿Es Guatemala un paí­s donde se privilegien los valores éticos, morales y la vida humana en especial? ¿Hasta dónde llega la decepción social generada por el Estado y la iniciativa privada? DECEPCIí“N: Del latí­n. deceptio, – onis. Pesar causado por un desengaño. Engaño, falta de verdad en lo que se hace, dice o piensa.