Esta mañana fueron trasladados a los centros carcelarios de la zona 18 el ex director de la Policía Nacional Civil (PNC) y los ex jefes de la División de Análisis e Información Antinárcotica (DAIA); aunque se esperaba que el traslado se efectuara anoche.
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Luego de más de nueve horas de audiencia, se resolvió ligar a proceso al ex director de la institución policíaca, Baltazar Gómez y a los ex jefes de la DAIA, Nelly Bonilla y Fernando Carrillo por once delitos. La jueza Yanelly Arana, ordenó enviar a los sindicados al Preventivo para Varones y a la cárcel de Santa Teresa, ambos en la zona 18.
Aunque se esperaba que los traslados se efectuaran ayer por la noche, la jueza del caso, dijo por la mañana que aunque ella aún no arribaba al juzgado de esa jurisdicción, aducía que esto no fue efectivo porque los sindicados ameritaban ser llevados bajo fuertes medidas de seguridad y quizá ayer por la noche no se contó con la logística necesaria para hacerlo.
Varias versiones surgieron, luego que se conociera que los ex miembros de la cúpula policial, no habrían sido trasladados, pues extraoficialmente se informaba que estas personas podrían ser objetivo de asesinato o fuga.
Sin embargo, esas hipótesis fueron desdeñadas por el director interino de la PNC, Werner Leal y afirmó que el traslado se hizo efectivo a las 11:40 horas.
Por su parte, Rudy Esquivel, vocero del SP, dijo en horas de la mañana que no había sido notificado de este hecho, pero afirmó que la institución se mantenía en alerta ante esta circunstancia.
Acusación
A los sindicados se les vincula con el tumbe de droga el 24 de abril 2009, en las bodegas ubicadas en el kilómetro 30, jurisdicción del municipio de Amatitlán. En esa ocasión cuatro agentes y un oficial antinarcótico murieron en un enfrentamiento armado con supuestos miembros de un cártel del narcotráfico. En ese período, Gómez era el jefe de DAIA y Bonilla y Carrillo eran subalternos en esa misma sección.
Ayer por la mañana, antes de iniciar la audiencia, Gómez dijo sentirse desconcertado por su captura, pues dijo que cada seis meses se sometía a polígrafo y no pudo haber mentido, además porque las cámaras eran la evidencia fundamental para desvincularlo de estos hechos.