La ola de asesinatos que azota a Honduras, entre ellos el de una jueza, y el tiroteo contra una periodista de televisión, ha obligado a las autoridades hondureñas a buscar salidas urgentes a la situación de inseguridad con un plan de emergencia.
«La solución permanente será el establecimiento de una estrategia de seguridad, la cual ya tenemos pero no será de la noche a la mañana sino que será un proceso», anunció el ministro de Seguridad, Oscar Alvarez, en declaraciones a radios locales.
Alvarez dirigió el ministerio de Seguridad en el gobierno de Ricardo Maduro (2002-2006) cuando emprendió una cacería de miembros de las maras y pandillas a través de la política de «cero tolerancia» o «mano dura» contra la delincuencia.
Sin embargo, no se redujeron los índices de violencia, que han llegado a ser los más altos del mundo, con 59 homicidios por cada 100 mil habitantes.
«Estamos haciendo todos los elementos estratégicos de un plan de seguridad (…) y vamos a lograr salir victoriosos y parte de la estrategia es la cárcel de máxima seguridad que va a estar inaugurada en abril» en Támara, 25 km al norte de la capital, prometió.
Anunció que dentro del plan se establecerá la «cadena perpetua para los sicarios, narcotraficantes y secuestradores».
Honduras padece una ola de violencia sin tregua que deja un promedio de doce muertos por día, según un observatorio especializado.
Pero en los últimos días pareció recrudecerse: el miércoles, pistoleros mataron a la jueza de la niñez Olga Laguna y un día antes dispararon contra un funcionario de la municipalidad de San Pedro Sula, la segunda ciudad del país, situada a 240 km al norte de la capital, aunque resultó ileso.
La noche del lunes la polémica periodista Carol Cabrera fue atacada a tiros por pistoleros en la capital, y murió su acompañante, el estudiante de periodismo Joseph Ochoa.
Una hija de 16 años de Cabrera había muerto a tiros el 15 de diciembre pasado.
Acérrima defensora del régimen de facto de Roberto Micheletti y crítica del depuesto mandatario Manuel Zelaya en el gubernamental Canal 8 de televisión, Cabrera responsabilizó el miércoles de nuevo a los zelayistas del Frente de Resistencia Popular del atentado.
La embajada estadounidense en Tegucigalpa señaló que «es preocupante el intento de asesinato de la periodista Carol Cabrera el pasado 1 de marzo. La embajada desea una pronta recuperación de Cabrera, y expresa su más sentido pésame a la familia del joven Joseph Ochoa, quien perdiera la vida durante el intento de asesinato», añadió el comunicado.
Agrega que «la embajada ha seguido de cerca denuncias de que activistas antigolpe de Estado han sido recientemente víctimas de la violencia y la intimidación basado en sus creencias políticas» y «expresa su más sentido pésame a todas las víctimas y sus familias».
Juan Barahona, coordinador de la Resistencia, sin embargo, rechazó que esa agrupación tenga que ver con los atentados.
«Nuestros métodos de lucha son pacíficos; no apelamos a la violencia, sobre todo, defendemos la vida humana, más bien nosotros hemos sufrido… nos han matado como a cien compañeros», expresó el dirigente.