Sin fantasí­as


La visita de la Secretaria de Estado de los Estados Unidos a la región es una buena oportunidad para que se conozca a fondo el grave peligro que representa para los estados frágiles la creciente presencia del crimen organizado que contribuye a minar la institucionalidad democrática y termina poniendo en peligro la seguridad nacional y también la seguridad continental.


Podemos recibir a la señora Hillary Clinton con la fantasí­a de que somos un gran Estado, un paí­s con herencias ancestrales hermosas y con un brillante futuro gracias a la labor que realizan las autoridades actuales, pero también la podemos recibir con la dramática realidad que representa un paí­s con profundas desigualdades, enormes niveles de pobreza, bají­sima tasa de recaudación fiscal, todo lo cual se anida en el marco de un Estado debilitado maliciosamente que se convirtió en inútil e incapaz de asumir sus funciones institucionales. Desafortunadamente esa es la realidad de la Guatemala de hoy que tiene que ser conocida, porque si bien somos una Nación con potencial, el mismo se diluye dí­a a dí­a en la ingobernabilidad generada por el debilitamiento institucional.

El ataque sistemático al Estado fue producto de una obtusa visión ideológica que pretendió aniquilarlo para dejar más espacio a lo privado, pero se llegó a extremos tales que en Guatemala no funciona ni la seguridad ni la justicia. El Estado no es capaz siquiera de ejercer su autoridad en todo el territorio nacional porque la impunidad es la norma y porque hay extensos territorios en poder real del crimen organizado.

No es fácil pintar de manera tan dramática nuestra realidad, pero esa misma es conocida afuera y especialmente por los grupos de narcotraficantes que saben dónde pueden trabajar con mayores facilidades. La forma en que la corrupción se propagó y enquistó en todo el paí­s es un excelente caldo de cultivo para que los delincuentes puedan sentir que éste es, en verdad, un paraí­so para cometer sus fechorí­as.

Solos no podemos enfrentar el problema y lo demostró con creces la necesidad de ayuda para combatir la impunidad. Requerimos de la cooperación internacional para enfrentar las nuevas amenazas del siglo XXI que tienen tanto que ver con el crimen organizado, el narcotráfico y el terrorismo y que mejor que aprovechar la presencia de la Secretaria de Estado para hablar sin fantasí­as, desnudando nuestras carencias porque, vale la pena decirlo, el colapso de nuestras instituciones compromete seriamente la seguridad interna y también la seguridad de otros paí­ses que no pueden confiar en la legalidad de actuaciones y documentaciones provenientes de un paí­s fallido.