El ajedrez del presidente Colom


Yo no sé si el presidente ílvaro Colom sabe jugar ajedrez; me imagino que sí­, porque en la carrera de Ingenierí­a es muy común la práctica de este deporte. De más está decir que es recomendable la inclusión de este juego dentro del pénsum de estudios como que si fuese una materia adicional, o, al menos, como contenido obligatorio dentro de la clase de Matemática.

Mario Cordero ívila
mcordero@lahora.com.gt

El ajedrez, ya lo habí­a descubierto Jorge Luis Borges, es una de las mejores metáforas que hay en la vida. Malba Tahan, seudónimo de Julio César de Mello e Souza, narraba en «El hombre que calculaba», que el ajedrez enseña a cuidar todas las piezas, y que a veces deben sacrificarse sólo sí­ es para alcanzar un objetivo mayor.

Quizá el presidente Colom no juega ajedrez, o quizá sí­ y no se ha dado cuenta que ha sacrificado la mayorí­a de sus piezas importantes. Desde el inicio careció o nunca tuvo sus torres, el sí­mbolo de la fortaleza, utilizadas sobre todo para la defensa y que, cuando llega el momento, se convierten en fuertes atacantes.

Dentro del esquema del ajedrez del Gobierno de Colom, las Torres (las piezas, no las hermanas) representan las fortalezas del presidente Colom. Inicialmente, quiso basar su polí­tica de seguridad, la cual habí­a prometido que serí­a con inteligencia, dándole continuidad al proceso de seguridad democrática que vení­a del Gobierno anterior, pero que se truncó con el deceso de Vinicio Gómez; perdió una de sus Torres.

La otra Torre es aún el ministro de Finanzas, quizá la pieza con más preparación y aptitud dentro del Gabinete de Colom. Sin embargo, esta Torre pareciera estar arrinconada, y no ha podido salir más adelante en el tablero de juego, debido a que la oposición ha logrado bloquear un presupuesto adecuado y el financiamiento del Estado. En conclusión, las funciones de las Torres del ajedrez, no han servido.

Los Caballos -que dentro del ajedrez son las piezas ofensivas más utilizadas- representan los programas y polí­ticas sociales de Colom, es decir, los programas de Cohesión Social, y los programas de Educación y Salud, que inician con la gratuidad en ambos sistemas, y una buena relación con los sindicatos.

Como buenos Caballos, se mueven para crear la ofensiva, y se retiran para protegerse de ataques. Sin embargo, a pesar de que se reconoce lo positivo de estos programas, la falta de transparencia en Cohesión Social y las exigencias irreales que piden los sindicatos, sobre todo el de Educación, han hecho que estos Caballos permanezcan más tiempo en posición de defensa o en la orilla, donde los equinos no hacen su función.

En cuanto a los Alfiles, que representan ofensivas sorpresivas, es donde, al igual que las Torres, el ajedrez de Colom falla. Los Alfiles pudieran estar representados con sus polí­ticas de comunicación, fallidas por el poco acercamiento a otros grupos de poder, como la Iniciativa Privada, o por un discurso de división entre ricos y pobres que ha optado. En este año, el discurso de Colom ha mejorado y ha intentado ser de más unidad, pero en ello debe trabajar mucho. Otro Alfil que no ha funcionado es la Cancillerí­a, ya que Guatemala no logra formar buenas relaciones con otros paí­ses, y se ha quedado silbando en la loma en temas como el diferendo con Belice, el conflicto hondureño, o el acercamiento con Petrocaribe y el grupo ALBA.

Ante las fallas en las piezas, es evidente que Colom ahora piensa jugar con los peones. En los tres ministerios que ha habido destituciones, se han reemplazado con personas con poco perfil y sin experiencia en los cargos. La justificación de Colom es que prefiere tener gente de confianza y combatir la corrupción, a tener gente preparada pero que le juegue la vuelta. Esta estrategia le puede funcionar, y basta recordar que en el ajedrez real, cuando un peón logra traspasar la mitad del tablero, se vuelve una pieza muy valiosa. Varios peones bien adelantados sirven, además, para evitar opciones de jaque, situación que el Presidente ya ha estado en varias ocasiones, como con el conflicto generado con el asesinato de Rosenberg.

En fin, sólo basta establecer si este juego de ajedrez sirve para proteger al Rey o a la Reina, y si en realidad Colom está jugando con las piezas blancas o con las negras. ¿Usted cómo ve las posiciones en el tablero?