La situación en las cárceles uruguayas es fuertemente criticada por el relator especial de la ONU sobre la tortura, Manfred Nowak, en su informe después de una visita a Uruguay realizada el año pasado, un documento revelado ayer en Ginebra.
«Las condiciones de reclusión en las prisiones han venido deteriorándose paulatinamente en los últimos años y el hacinamiento se ha convertido en un grave problema en la mayoría de ellas», señala el documento.
El texto será debatido la semana que viene en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que inició hoy las deliberaciones de su primera sesión anual.
«Las condiciones de reclusión en dos de las prisiones visitadas eran espantosas», precisa Nowak, refiriéndose, por ejemplo, al penal de Libertad, un «símbolo infame» de la dictadura, que «20 años después, con un gobierno democrático», presenta «condiciones infrahumanas en flagrante violación de las normas internacionales».
Los relatores de la ONU son expertos independientes encargados de investigar y proponer medidas para frenar las violaciones de los derechos humanos, personalidades de autoridad moral que actúan de manera benévola, sujetos al control del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, al cual rinden cuentas y que los designa para mandatos de tres años renovables una vez.
Nowak relata que en el penal de Libertad «los internos se hacinan como animales enjaulados (…) solo pueden salir de las celdas un máximo de cuatro horas a la semana (…) tienen restringido el acceso al agua, lo que los obliga a beber del retrete (…) y para satisfacer sus necesidades fisiológicas tienen que utilizar botellas o bolsas de plástico».
El relator se inquieta también de que «las celdas están abarrotadas y carecen de lugares para dormir y servicios de saneamiento apropiados (…) En una celda encontré 11 personas en un espacio diseñado para tres» y «era alta la tasa de violencia entre los reclusos».
«No había separación alguna entre los internos que se encontraban en prisión preventiva y los penados, lo que suponía una flagrante infracción de las normas internacionales», afirmó Nowak.
«El recurso generalizado a la prisión preventiva es contrario al principio de la presunción de inocencia y de la utilización de la privación de la libertad como último recurso», recuerda Nowak.
Sin embargo, el relator destacó «la plena cooperación que le brindaron durante su visita» las autoridades uruguayas, «que le facilitaron el acceso sin restricciones a todos los centros penitenciarios», sin aviso previo, «un signo de su voluntad de abrirse a un escrutinio independiente y objetivo».
Nowak «encontró pocos casos de tortura» en Uruguay, pero «recibió numerosas denuncias de malos tratos en varios centros penitenciarios».
«El enfoque punitivo adoptado en el sistema penitenciario y la falta de actividades no conducen a la rehabilitación», precisó, advirtiendo que «el sistema penitenciario corre grave peligro de sufrir un colapso total».
Nowak le recomienda a Uruguay «que impida el uso excesivo de la fuerza por la policía», acelere los procedimientos judiciales y garantice que quienes cometieron violaciones de los derechos humanos durante la dictadura «comparezcan ante la justicia sin más demora».