Saqueos y violencia empeoran situación de hambre y abandono


Una bandera chilena fue instalada en medio de una zona destruida por el terremoto en Chile, y que terminó de arruinarse por el tsunami. FOTO LA HORA: AFP MARTIN BERNETTI

Los saqueos, esporádicos en un principio, se incrementaban y se hací­an violentos a medida que pasaban las horas después de un fuerte sismo que devastó Chile el sábado pasado y aumentaba la angustia por la falta de alimentos y el abandono que se vive en varias poblaciones.


Michelle Bachelet (I), presidenta de Chile, da la bienvenida a Hillary Clinton. FOTO LA HORA: AFP Pablo Martí­nez Monsivais

Chile espera este martes a la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, que -dentro de su gira latinoamericana- trae ayuda solicitada por el gobierno de Santiago, en particular 20 teléfonos satelitales.

También llegará ayuda de Brasil, cuyo presidente, Luiz Inacio Lula Da Silva, visitó Chile el lunes como muestra de solidaridad. Otros paí­ses se movilizan para apoyar al pueblo chileno.

El gobierno da como cifra oficial 723 muertos pero reconoce que el balance podrí­a ser peor.

En Concepción, 500 km al sur de la capital y epicentro de la tragedia, la situación era crí­tica: no se habí­a implementado un canal de distribución de alimentos y, a pesar de la militarización de las calles, los saqueos continuaban, agravados el lunes por dos incendios provocados que afectaron un supermercado y una tienda de departamentos.

La violencia se replicaba en otros lugares: en la población costera de Dichato, habitantes denunciaron que personas de otras localidades llegaron a saquear.

La violencia habí­a obligado a un toque de queda en Concepción la noche del domingo, que se volvió a implementar la noche del lunes, que se extendió a otras tres poblaciones: Talca, Cauquenes y Constitución.

En Talca, el lunes los habitantes desesperados gritaban frente a los supermercados: «Queremos comida, queremos comida».

La situación llevó a la presidenta Michelle Bachelet a ordenar para este martes el enví­o de 5.000 militares más a los casi 2.000 que ya desplegó para reforzar la seguridad en el marco de un estado de excepción decretado el domingo.

«El ejército ha desplegado fuerzas suficientes que en estos momentos se han terminando de distribuir por la región» afectada, señaló Bosco Pesse, comandante militar, destacado en el Maule, una de las dos regiones más afectadas junto con Biobí­o.

«Estamos en todo un proceso de apoyo a la comunidad y de entrega de elementos básicos, ví­veres, frazadas, agua en distintos sectores», explicó Pesse.

La alcaldesa de Concepción, Jacqueline Van Rysselberghe ha sido muy crí­tica por la demora en la ayuda enviada por el gobierno nacional tanto para rescatar ví­ctimas como para llevar provisiones.

«24 horas para una persona que está bajo los escombros es muy importante», dijo. «No creo que sea mala voluntad. Yo creo que la gente de Santiago no dimensiona ni remotamente el problema que tenemos acá», agregó.

Es tal la magnitud de la tragedia que el presidente electo Sebastián Piñera, que recorrió la zona más afectada, reconoció en la madrugada del lunes que «la situación es peor de lo que se esperaba».

Piñera, que debe tomar posesión el 11 de marzo, relató que las carencias en la ayuda eran tales que vio enfermos «bajo la bóveda celeste» y que habí­a entrado en un edificio derrumbado donde escuchaba gritos de personas sobrevivientes, y al que todaví­a no habí­an accedido los cuerpos de rescate.

En la costa varias poblaciones devastadas por el tsunami que siguió al terremoto seguí­an esperando la ayuda y claman por el estado de abandono en que se encuentran.

Como pueden, los habitantes buscan a sus desaparecidos y comienzan a reorganizarse en medio de una tristeza profunda.

«Esta parte estaba llena de casas. Habí­a más de cien», dice a la AFP Silvia Aparicio, mostrando un lugar totalmente arrasado y convertido en un desierto de arena frente al mar en el balneario de Pelluhue.

Mientras tanto en Constitución, otro balneario, lo que no se cayó por el sismo luego lo destruyó el tsunami. Para completar, el mayor hospital de la ciudad está con serios daños aunque allí­ se sigue atendiendo a los heridos ante falta de otras opciones.