En el artículo anterior inicié esta serie de comentarios al importante estudio de investigadores de Flacso, cuyo título es el mismo que yo estoy utilizando. Que es un análisis aleccionador de la desastrosa situación política, económica y social de nuestro país. En el primer comentario afirmé que si es posible Guatemala y diré porqué y cómo debemos proceder para que se haga real esa posibilidad. E inicié el comentario al primer apartado del ensayo de Flacso, «La Crisis Mundial y el Conflicto Regional», pero ya no tuve espacio para terminarlo, y a continuación lo haré, así como opinaré respecto al segundo apartado: «La Agenda Social, en primera línea ante la Crisis», y tercer apartado: «Seguridad y justicia, la otra cara de la moneda».
En cuanto a los puntos del primer apartado que ya no traté en el escrito anterior, expreso mi absoluta adhesión a las tesis de Flacso:
—«Presencia de poderes hegemónicos transnacionales en las disputas por las fuertes energéticas, de recursos naturales y de las fuentes de agua».
—«El golpe de Estado en Honduras plantea un desafío enorme para la construcción de la democracia en ese país» (De acuerdo, pero también para el resto de los países del Istmo, incluida nuestra República).
—«(…) Los graves rezagos y problemáticas sociales, es quizás el principal valladar en la consolidación democrática en la región».
LA AGENDA SOCIAL, EN PRIMERA LíNEA ANTE LA CRISIS
Ese planteamiento, políticamente es el que debe observarse para superar la caótica situación de pobreza y extrema pobreza de las clases trabajadoras, en tanto que la minoría oligárquica disfruta el monopolio de la riqueza, pero no estoy de acuerdo en que consideren que los programas sugerentes llamados de Cohesión Social estén «dirigidos a redistribuir la riqueza nacional y ampliar la ciudadanía social», ya que tales programas no pasan de ser simplemente asistenciales, salvo en lo que respecta a la relativa gratuidad de los servicios públicos de educación y salud.
En cambio me sumo a su señalamiento: «Varios temas importantes siguen pendientes en la Agenda (…) La educación bilingí¼e y la interculturalidad, así como «las decisiones políticas, económicas y técnicas que son urgentes de tomar siguen postergadas (…).
SEGURIDAD Y JUSTICIA: LA OTRA CARA DE LA MONEDA
De este apartado, debemos solidarizarnos con verdades tan evidentes como las siguientes: «El Estado es incapaz de responder ante fenómenos criminales que se repiten con una impunidad que aterra (…). «(…) Sí es posible avanzar en la investigación y persecución penal y en la lucha contra la impunidad». Yo hubiese agregado: siempre que las autoridades de Gobierno tengan voluntad política actuante para el desarrollo humano de las grandes mayorías.
Sin embargo, disiento de la afirmación: «Es cierto que hay reconocimiento al esfuerzo para enfrentar la problemática social», porque no se ha hecho ningún esfuerzo al respecto. En el próximo artículo fundamentaré mi desacuerdo.