Dos investigadores del Ministerio Público se presentaron hoy en La Hora para averiguar si este diario había comisionado a periodistas para ir al centro de procesamiento de datos de Mi Familia Progresa que funciona en un oscuro recinto de la zona 1, investigación absolutamente tonta porque basta leer la edición de este vespertino del pasado 24 de febrero para ver la noticia publicada en primicia y que inclusive contiene fotografías del sitio donde a escondidas trabajan en tabular datos que ocultan a la población.
Se trata, aunque no lo parezca, de una oficina pública y por lo tanto expuesta al escrutinio público. No deja de llamar la atención que en la nota publicada en la edición de Internet de ese día, el mismo vocero de Cohesión Social afirma que La Hora y su director son corifeos de la derecha para atacar los programas, no obstante que ese mismo individuo en varios correos nos dijo el año pasado que él insistía en que dieran a conocer los datos porque compartía nuestro punto de vista de que la transparencia era vital para consolidar esos programas. Evidentemente les ardió que La Hora descubriera su guarida y por ello se apresuraron a presentar alguna denuncia en el Ministerio Público y esa entidad, generalmente inútil para actuar contra los criminales, emprendió de inmediato acciones para visitar La Hora y hacer ver que hay una investigación en contra del medio por haber enviado a sus reporteros al lugar secreto. Hasta el día de hoy, al menos formalmente, la Ley de Emisión del Pensamiento ampara y protege el ejercicio del periodismo y garantiza el acceso a las fuentes de información, lo mismo que ocurre con la Constitución de la República, pero ya vimos en el caso del señor Bienvenido Argueta que para este gobierno la majestad de la ley es una basura que se pasan literalmente por el arco del triunfo y de esa cuenta recurren a todos los medios posibles para impedir que se conozca la verdad. Los tiene ardidos que La Hora lograra penetrar en el documento elaborado para taparle el ojo al macho que contiene un listado desordenado con nombres de casi medio millón de personas y que demostráramos que en el mismo hay más de cuarenta mil nombres repetidos, lo que significa casi cien millones de quetzales cuyo destino tendría que esclarecerse. El rencor que les despierta La Hora está presente en correos que el vocero de Cohesión Social envía casi cotidianamente, porque es obvio que les dolió mucho que desentrañáramos el enredado documento y que descubriéramos la guarida de Mi Familia Progresa, por lo que seguramente están preparando sus baterías.