Siete militares de alto rango sospechosos de conspiración en 2003 contra el gobierno islamista moderado turco fueron inculpados en la noche del martes al miércoles por un tribunal de Estambul, un caso que reactiva el conflicto entre el ejecutivo y la jerarquía militar.
Dos almirantes en servicio activo, dos almirantes y un general retirados, así como dos ex coroneles, figuran entre los oficiales acusados de pertenecer a una organización clandestina cuyo objetivo sería derrocar al gobierno, según la agencia semioficial Anatolia y las cadenas de televisión.
Además, una veintena de sospechosos estaban siendo interrogados, según esas fuentes.
Por otra parte, la justicia decidió liberar a otros seis militares detenidos en el marco de una redada sin precedentes contra 49 personalidades militares acusadas de haber fomentado hace siete años un complot contra el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, integrante del movimiento islamista), en el poder desde 2002.
El plan, bautizado «Martillo de Forja», había sido revelado por un diario en enero. El ejército, garante del régimen laico, desmintió la intentona y denunció una absurda campaña de desprestigio, construida a partir de un escenario imaginario de simulación de de guerra utilizado para la formación de militares.
El supuesto plan contemplaba que un caza turco fuera abatido sobre el mar Egeo, acusar de ello a la aviación turca y colocar bombas en las mezquitas de Estambul para fomentar una situación de caos, y justificar un golpe de Estado.
La ofensiva judicial, la más importante de la historia dirigida contra el Ejército, se añade a una larga serie de investigaciones sobre otros supuestos complots para sacar del poder al AKP.
Estas investigaciones han sido criticadas por quienes temen que se trate de una forma de acallar a los defensores del laicismo, e impulsar una islamización de Turquía.
La detención de los militares, en un país donde el ejército es considerado como garante del régimen laico, aumentó las tensiones entre partidarios del gobierno y la oposición laica.
El ex comandante de la fuerza aérea, el general Ibrahim Firtina, y el almirante í–zden í–rnek, ex-comandante de la marina, que figuran entre los detenidos, podrían ser interrogados el miércoles por los fiscales y ser puestos a disposición de un tribunal, según la prensa.
El estado mayor de las fuerzas armadas reaccionó el martes a las primeras detenciones indicando en un comunicado haber convocado una reunión extraordinaria de todos los generales y almirantes de alto rango para evaluar el caso, que calificó de «situación seria».
Analistas militares consideran que esta reunión, de carácter excepcional, tiene como objetivo expresar apoyo moral a los oficiales detenidos, aunque sin desear inmiscuirse en un proceso judicial en curso.
El jefe del Estado mayor, Ilker Basbug, declaró que el Ejército era respetuoso del Estado de derecho, y afirmó que la época de los golpes de Estado ya había pasado en Turquía, país que aspira a unirse a la Unión Europea.
El ejército turco –el segundo mayor en número de efectivos de la OTAN, después de Estados Unidos– cuenta con 15 generales y almirantes. Desde 1960, ha derrocado a cuatro gobiernos.
La Comisión Europea se declaró «muy preocupada» por estas «serias acusaciones» de complot militar en Turquía, y pidió que la investigación sea «ejemplar».
Washington también reaccionó pidiendo un «proceso transparente».