Tanques rodean el palacio presidencial


Las fuerzas armadas bloquean las principales ví­as al palacio presidencial. AFP PHOTO / Boureima HAMA

La junta militar de Ní­ger desplegó tanques hoy en torno al palacio presidencial tras el golpe de Estado de la ví­spera, condenado por la Unión Africana (UA), que exigió un retorno al orden constitucional en este paupérrimo paí­s del oeste de ífrica rico en uranio.


Tanques y vehí­culos todoterreno equipados con ametralladoras estaban desplegados por la mañana en el barrio del palacio presidencial, comprobó un periodista.

Esta zona de la capital, Niamey, donde también se encuentran ministerios, residencias oficiales y el estado mayor del ejército, estaba prácticamente desierta, salvo las idas y venidas de algunos funcionarios.

Por el contrario, en los barrios populares de Dar El Salam y Lazaret, la situación era casi de normalidad, con numerosos habitantes en las calles.

Tras haber derrocado la ví­spera al presidente Mamadou Tandja, el Consejo Supremo para la Restauración de la Democracia (CSDR, denominación oficial de la nueva junta) anunció estar dirigida por el jefe de escuadrón Salou Djibo, cuya unidad, fuertemente armada, desempeñó un papel clave en el golpe.

«El gobierno está disuelto», afirmó un comunicado firmado por Djibo y leí­do en la televisión estatal por un oficial no identificado.

Desde Etiopí­a, el presidente de la Comisión de la Unión Africana (UA), Jean Ping, condenó la acción de los militares nigerinos.

«La UA condena sistemáticamente cualquier cambio anticonstitucional y, por consiguiente, condena la toma de poder por la fuerza ocurrida en Ní­ger», afirmó Ping, que pidió «el rápido retorno al orden constitucional».

Ping «está en estrecho contacto con el presidente de la Comisión de la CEDEAO (Comunidad Económica de Estados de ífrica Occidental) y con otros actores internacionales concernidos», precisó la UA.

También Venezuela condenó el golpe y exhortó a la comunidad internacional a respaldar la «reinstalación del orden constitucional».

En un comunicado emitido en Caracas, la cancillerí­a venezolana consideró que el alzamiento militar en Ní­ger «suma al paí­s y al pueblo nigerino en un camino incierto al pasado (…), en momentos en los cuales se procuraban ví­as de conciliación entre el gobierno legí­timo y la oposición».

Los militares nigerinos derrocaron a Tandja el jueves en enfrentamientos armados que dejaron al menos tres muertos.

«En este dí­a, 18 de febrero, nosotros, las fuerzas de defensa y seguridad, decidimos asumir nuestra responsabilidad poniendo fin a la tensa situación polí­tica», afirmó el portavoz del CSDR, el coronel Goukoye Abdoulkarim.

Ní­ger, uno de los paí­ses más pobres del mundo pese a ser el tercer productor mundial de uranio, atraviesa una grave crisis polí­tica desde que el presidente decidió prologar su mandato.

Después de diez años en el poder, Tandja, de 71 años, disolvió el año pasado el Parlamento y el Tribunal Constitucional y logró la polémica prolongación de su mandato por al menos otros tres años en un referéndum celebrado en agosto.

Según la embajadora de España en Ní­ger, Marí­a Soledad Fuentes, está reacción militar no es sorprendente.

«La situación creada por el propio presidente Tandja (…) habí­a provocado ya fisuras importantes con fuerzas de la oposición y no sabí­amos cuándo iba a ocurrir algo así­ pero era bastante evidente que en algún momento una intervención militar iba a ocurrir», afirmó en declaraciones a Radio Nacional de España.

El coronel Dijibrilla Hima Hamidou, comandante de la unidad de élite militar de Ní­ger y ex miembro de otra junta que ya dio un golpe de Estado en 1999, apareció junto al portavoz que anunció la toma de poder.

Según informaciones, los militares golpistas retienen a Tandja en un lugar diferente de donde tienen detenidos a los ministros.

Francia, que fue poder colonial en Ní­ger hasta su independencia en 1960, llamó a sus ciudadanos a no salir a las calles. El gigante francés de la energí­a nuclear Areva es el primer empleador privado del paí­s.