China furiosa por encuentro entre Obama y el Dalái Lama


El lí­der espiritual tibetano, el Dalái Lama (C), sale por la puerta de la habitación de Palma de la Casa Blanca, entre las bolsas de basura, tras la reunión con el presidente de EE.UU., Barack Obama. AFP PHOTO / Jim Watson

China condenó firmemente el viernes el encuentro que el presidente estadounidense Barack Obama mantuvo la ví­spera con el Dalái Lama en la Casa Blanca, convocando al embajador norteamericano en Pekí­n y advirtiendo que «perjudica gravemente las relaciones sino-estadounidenses».


El Dalái Lama responde a algunas preguntas luego de su entrevista con Obama. AFP Photo / Paul J. Richards

«La acción estadounidense es una seria injerencia en los asuntos internos chinos, hiere seriamente los sentimientos del pueblo chino y perjudica gravemente las relaciones sino-estadounidenses», declaró en un comunicado el portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores, Ma Zhaoxu.

El portavoz dijo que la reunión «violó burdamente las normas básicas de las relaciones internacionales» y el compromiso de Estados Unidos de respetar la soberaní­a china.

La Casa Blanca habí­a organizado meticulosamente la reunión de modo que fuera lo más discreta posible. El Dalái Lama, lí­der budista de los tibetanos, fue invitado a una habitación privada, en lugar del Despacho Oval, y las cámaras no pudieron entrar.

Sin embargo, el lí­der religioso salió luego a conversar con los reporteros, diciéndose «muy feliz» por el apoyo de Obama.

«El presidente dio su apoyo», declaró el Dalái Lama, y añadió que la causa que apoya es «justa» y que está vinculada con la «paz».

La Casa Blanca publicó una fotografí­a de los dos hombres premiados con el Nobel de la Paz, y un comunicado en el que apoyaba los objetivos del Dalái Lama.

«El presidente declaró su firme respaldo a la preservación de la excepcional identidad religiosa, cultural y lingí¼í­stica del Tí­bet y a la protección de los derechos humanos para los tibetanos en la República Popular China», dijo el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs.

Pekí­n acusa al Dalái Lama de conspirar en favor del separatismo. Pero el lí­der espiritual tibetano lo niega y asegura abogar por una amplia autonomí­a cultural bajo soberaní­a china. Además, Pekí­n se opone sistemáticamente a que el lí­der budista en el exilio sea recibido por dirigentes extranjeros.

Las autoridades chinas informaron que el viceministro de Relaciones Exteriores, Cui Tiankai, convocó al embajador estadounidense Jon Huntsman para presentarle una protesta formal.

Una portavoz de la embajada norteamericana dijo que Huntsman replicó diciéndole a Cui que «es el momento de avanzar y cooperar de manera favorable para nuestros dos paí­ses, la región y el mundo».

El portavoz de la cancillerí­a, Ma Zhaoxu, pidió que Washington tome medidas rápidas para «eliminar el impacto pernicioso» de la reunión del jueves. Por otro lado, no reveló ninguna medida de retorsión.

Algunos analistas estadounidenses consideran que las protestas chinas están más bien dirigidas a su propia opinión pública, ya que al gigante asiático no le interesa poner en riesgo su colaboración con la primera economí­a mundial.

No obstante, las relaciones entre ambas potencias se han visto en dificultades últimamente por las acusaciones cruzadas de proteccionismo, las denuncias de Google sobre los ataques informáticos procedentes de China, y una importante venta de armas estadounidenses a Taiwán.

El mes pasado, Pekí­n suspendió sus intercambios militares con Washington después de que la administración Obama cerrase un contrato de armamento de más de 6.400 millones de dólares con Taiwán, que China considera como una provincia rebelde.