VIOLENCIA EN LOS BUSES: TRES PRINCIPALES Mí“VILES


El tema de la violencia en los buses dejó de ser un fenómeno explicado únicamente por las extorsiones de pandilleros. La complejidad se extiende y, además de maras, otros grupos y otros móviles se han identificado. FOTO LA HORA: JOSí‰ OROZCO

Por lo menos 28 ataques al transporte urbano y extraurbano se han suscitado en lo que va del año; las fuerzas de seguridad investigan tres principales móviles en los hechos de violencia, que han dejado más de veinte muertos, entre pilotos, ayudantes y pasajeros. Algunas de las ví­ctimas han sido asesinadas, a pesar de pagar la extorsión.

Mariela Castañon
mcastanon@lahora.com.gt

Según un monitoreo realizado por este vespertino, se han suscitado 28 ataques contra el transporte, del 1 de enero al 16 de febrero; sin embargo, no se descarta que este número sea mayor, pues en algunos casos la situación de violencia no se denuncia.

Los rutas urbanas más afectadas han sido la 4, 72, 12 y 13 Belén, donde se han registrado por lo menos dos ataques, mientras que en las unidades extraurbanas sobresalen las que se dirigen a San Juan Sacatepéquez, con cinco ataques y las de transportes Sanaratecos con dos.

Las zonas donde mayormente se registran estos hechos son la 1, donde se documentan cinco ataques; la zona 7, con cuatro, y la zona 7 de Mixco, con tres.

De acuerdo con lo informado por diferentes unidades de la Policí­a Nacional Civil (PNC) y del Ministerio Público (MP), tres son los móviles que se investigan: a) Vinculados a pandillas: extorsión, asaltos y ataques directos; b) Vinculados a los mismos transportistas: disputa de rutas, y c) Otros: problemas sentimentales y conflictos viales y riñas en carretera.

Un informe solicitado al Departamento de Delitos contra la Vida de la División Especializada en Investigación Criminal (Deic), da cuenta que los hechos de violencia cometidos en las diferentes rutas se perpetran con armas de fuego cortas, entre ellas 9 milí­metros, punto cuarenta, revólver 38, entre otras; y con granadas de fragmentación M-26, de uso militar.

Según un investigador de ese departamento, se calcula que un 85 por ciento de los delitos se cometen con armas cortas, es decir 7 de cada diez ataques; mientras que un 15 por ciento se perpetra con armas de grueso calibre, o sea 3 de cada diez casos.

La fuente afirma que los horarios de ataque oscilan entre 05:00 a 07:30 a.m. y por la tarde entre 17:00 y 18:00 horas, justo en las horas en que más pasajeros viajan, lo cual indica que los victimarios están interesados en afectar a la población, como elemento adicional.

El entrevistado señala que cuando el ataque es sobre el bus en marcha, se comete desde una motocicleta, y cuando el asesino viaja como pasajero, éste regularmente es esperado por una camioneta para huir pronto o se esconde en una guarida cercana.

EL PRINCIPAL Mí“VIL

El principal móvil responde a extorsión, señalan las fuentes, pues acreditan un mayor número de muertes por este hecho.

La Unidad de Control de Maras ha identificado a varios pandilleros que planifican los crí­menes desde la cárcel, quienes operan a través de personas que gozan de libertad.

Las cárceles donde existe mayor incidencia criminal, relacionada al tema, son la cárcel del Preventivo para Varones de la zona 18, que alberga a miembros de la Mara 18, así­ como la de El Boquerón, en Cuilapa, Santa Rosa, que alberga a pandilleros de la Mara Salvatrucha.

Se sabe que estos grupos mandan a asesinar a los pilotos por Q300, y cobran millonarias cantidades de dinero, por medio de depósitos bancarios.

Un miembro de esa unidad destaca que el problema se complica, debido a que se conoce que los pandilleros no operan solos, pues atrás de ellos actúan miembros del crimen organizado, que conocen de varias estrategias para amedrentar a las ví­ctimas.

La mayorí­a de pandilleros son considerados como «sanguinarios», porque matan a los transportistas, a pesar que varios de ellos ya pagaron la extorsión, esto con el único objetivo de intimidar.

También el asalto es uno de los m?viles frecuentes. Un repunte de asaltos se ha registrado contra el transporte, que es asediado por grupos delincuenciales armados que abordan la unidad como pasajeros y disparan contra las ví­ctimas.

ATAQUE DIRECTO

Las fuerzas de seguridad y justicia sostienen que los ataques directos contra el transporte se originan porque pilotos y ayudantes tienen ví­nculos con los extorsionistas; también porque existe disputa de rutas entre algunos empresarios, por problemas sentimentales y por peleas en la ruta.

Durante mucho tiempo ha prevalecido la lí­nea de investigación que sindica a los conductores con distintos delitos; uno de estos casos ha sido el casco urbano de Mixco, donde, de acuerdo con Amí­lcar Rivera, alcalde de ese municipio, varios miembros del gremio de transportistas cometí­an extorsiones y asesinatos contra sus compañeros.

La violencia en ese sector llegó al punto de que se pretendí­a declarar Estado de Prevención; sin embargo, luego del trabajo realizado por la Unidad contra Maras y de otro grupo élite, se logró controlar la violencia que se originaba, pero sólo en la zona 1 de Mixco.

SEGíšN LAS ZONAS

La zona 1 ha sido uno de los escenarios de mayor violencia, donde las fuerzas de seguridad mantienen una hipótesis: existe una guarida que abre las puertas a los delincuentes que despojan de sus pertenencias a los usuarios y transportistas, o bien que los resguarda cuando escapan, después de asesinar o herir a alguien.

Investigadores han podido constatar, que luego de un análisis minucioso sobre la forma de operar de esas bandas, se sabe que un hotel ubicado en la 16 calle y 6a. avenida de la zona 1, es el que abre las puertas a los malhechores, luego de cometer un hecho delictivo; sin embargo, detener a los sindicados no es tarea fácil, porque no pueden ingresar a un inmueble sin orden de juez, afirman.

Por otro lado, en otras jurisdicciones, como la de Suchitepéquez, Escuintla y Siquinalá, se han originado atracos a sangre frí­a, que según el Servicio de Información Policial (SIP) es atribuida a tres grupos.

Aunque éstas no están identificadas por nombres, se sabe que una opera en Suchitepéquez; esta banda está integrada por quince miembros y es la más sanguinaria, ya que se le atribuyen varios asesinatos y abusos sexuales contra mujeres y jovencitas.

En Escuintla, la banda está integrada por diez miembros y todos son residentes de ese lugar, atacan a diferentes empresas del transporte.

Y en Siquinalá, los miembros de ese grupo delincuencial están conformados por cinco personas y operan cuando hay poca presencia policial.

OPINIONES

A criterio de Adela Camacho de Torrebiarte, ex ministra de Gobernación, aunque varios son los móviles que se manejan en las muertes de pilotos, es importante que las entidades encargadas de proporcionar seguridad y justicia, realizan investigaciones argumentadas y especializadas, que permitan esclarecer todos estos crí­menes.

Según la profesional, el flagelo debe ser identificado desde su origen y buscar mecanismos que logren dar con los autores intelectuales para cortar de raí­z lo que acontece.

«La investigación es un proceso que toma tiempo, esfuerzo y tiene que ser sostenido, porque como son tantos los temas, muchas veces sólo se reacciona, pero no se está haciendo una investigación a fondo, eso es vital para muertes de pilotos, para muertes de mujeres, para homicidios, para todo, porque así­ sólo se está apagando el fuego y no se está llegando a la raí­z», señala.

Por su parte, Lilian Maribel Pérez, presidenta de la Asociación de Viudas de Pilotos, dice estar inconforme con las investigaciones realizadas hasta el momento, ya que considera que el Ministerio Público y la Policí­a Nacional Civil, no han trabajado adecuadamente.

«No se ve que la ley camine a favor de la aclaración de ningún caso, porque no se puede decir que se haya condenado a alguien por un caso de pilotos, o un solo caso que se vea que la Policí­a o el Ministerio Público hayan hecho un buen trabajo», dice Pérez.

La representante de la asociación califica las capturas efectuadas contra sindicados de ataques al transporte, como algo pasajero que pretende hacer creer a la población que se trabaja para contrarrestar el problema, cuando realmente no es así­.

«Agarran a cualquiera que se les atraviesa, lo culpan y a veces ni siquiera tienen que ver; capturaron a un Smiley, la muerte sigue, capturaron a otros choferes y la muerte de pilotos sigue, no hay compromiso», destaca.

Sin embargo, Ottoniel Barraza, de la Subdirección de Investigación Criminal, destaca que existen varias lí­neas de acción establecidas y se verifica cada uno de los casos, a través del Departamento de Delitos contra la Vida, quien en conjunto con el MP, buscan controlar el problema.

«Nosotros como Subdirección de Investigación Criminal, tenemos lí­neas de acción que prácticamente las hemos establecido con anterioridad, estamos trabajando sobre cada uno de los casos en particular, ustedes son testigos que ahora tenemos un nuevo modelo de investigación de homicidios que se está trabajando en conjunto con el MP, para poder sufragar toda la situación que se dé en cualquier caso», dice.

Según Barraza, las investigaciones, los patrullajes y la identificación de los autores y los hechos, son factores que lograrán hacerle frente a lo que en la actualidad acontece.

Algo similar dice el Ministro de Gobernación, Raúl Velásquez, al afirmar que ponen su mejor empeño para evitar más muertes y proporcionar las medidas de seguridad necesarias en el transporte colectivo.

De acuerdo con lo informado por diferentes unidades de la Policí­a Nacional Civil (PNC) y del Ministerio Público (MP), tres son los móviles que se investigan: a) Vinculados a pandillas: extorsión, asaltos y ataques directos; b) Vinculados a los mismos transportistas: disputa de rutas, y c) Otros: problemas sentimentales y conflictos viales y riñas en carretera.
Investigadores han podido constatar, que luego de un análisis minucioso sobre la forma de operar de esas bandas, se sabe que un hotel ubicado en la 16 calle y 6a. avenida de la zona 1, es el que abre las puertas a los malhechores, luego de cometer un hecho delictivo; sin embargo, detener a los sindicados no es tarea fácil, porque no pueden ingresar a un inmueble sin orden de juez, afirman.
PERFIL Victimarios


– Los atracadores de las tres bandas oscilan entre 17 y 25 años, tienen poca escolaridad y se dedican al trabajo agrí­cola.

– Vienen de hogares integrados, donde hay padre y madre.

– Algunos han sido deportados de Estados Unidos.

– Un porcentaje de los sindicados han trabajado como pilotos o ayudantes de los buses o camiones de carga.

– Algunos han laborado como guardias de seguridad privada y tienen conocimiento de cómo utilizar un arma, pero en otros casos, se dedican a despojar a los agentes sólo de ésta.

– Son adictos a las drogas.

– No tienen tatuajes.