Hoy se publican las declaraciones del licenciado Federico Godoy, gerente de Tropigás, en respuesta a la publicación que se hizo sobre el proyecto del grupo Tomza para construir una enorme planta en Punta de Manabique y que los ambientalistas consideran como un daño a la reserva natural decretada en la zona. Federico sostiene que no han empezado los trabajos y que la obra será construida sin afectar para nada el área protegida.
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El Consejo Nacional de íreas protegidas no comparte el mismo criterio y su directora ha dicho que no avalarán la construcción de la planta de acopio que propone el grupo Tomza. Falta ver cuál es la postura del Ministro de Ambiente que ayer dijo que a él no lo presiona nadie y que actuará con base en la ley y en el interés ecológico.
En todo caso, la controversia adquiere una dimensión diferente porque estamos frente a un hecho concreto en el que se puede ver el tráfico de influencias, puesto que por más que el presidente Colom sostenga que él usa el avión de Tomás Zaragoza sin asumir ningún compromiso, todos sabemos que si no hay almuerzo gratis mucho menos un viaje gratis en avión privado.
Y eso me lleva al punto que tocaba ayer, puesto que por más que Federico Godoy tenga razón y nos esté diciendo la verdad, las apariencias impiden que se pueda formular un juicio correcto de lo que pretenden porque el factor del tráfico de influencias está allí, a la vista de todos y sin que nadie lo pueda objetar. El Presidente podrá decir también que no se somete a presión de sus financistas, pero es sabido que no hay negocio en el Estado que se concrete sin el visto bueno del principal financista de la campaña presidencial de la UNE y quien representa a la firma farmacéutica que obtiene los mejores y más jugosos contratos con el Estado.
Por supuesto que el Presidente en ese caso tiene también que decir que no hay relación alguna entre la forma en que adjudican contratos y el financiamiento de campaña, pero todo el mundo sabe perfectamente cómo es que se están cociendo las habas en este gobierno, como se supo también de qué manera procedían los financistas en gobiernos anteriores. Porque el punto principal es que se perdió hasta el recato, toda vez que antes los que ponían el pisto en las campañas operaban bajo de agua, con discreción y sin darse color, pero últimamente se perdió por completo el temor al qué dirán y ya midieron al pueblo en el sentido de que por mucho que se refunfuñe, se pueden concretar enormes negocios a la sombra del Estado sin ningún problema.
En el caso de la planta de acopio que quiere construir Tropigás y que según Lico Godoy es un aporte importante para la independencia del país porque no dependerá de otros países para la importación del gas licuado, la verdad es que Tomza y Tropigás son empresas de origen mexicano y la dependencia seguirá, por supuesto. Pero aparte de ese detalle, que vale la pena remarcar, hay que decir que es el uso del avión el que termina generando una enorme turbulencia porque el olor a podredumbre sale cabalmente de las turbinas de la nave cada vez que se eleva para transportar gratis al Presidente de la República de Guatemala. El señor Colom, como ciudadano, tendría derecho a viajar como le plazca y con quien le plazca, pero el ciudadano Presidente de la República tiene un decoro fundamental que proteger.