Los investigadores franceses preparan las últimas operaciones para hallar los restos del Airbus A330 del vuelo Air France AF447, accidentado en junio de 2009 cuando volaba entre Río de Janeiro y París, y en especial sus cajas negras, único medio para conocer las causas del accidente.
El BEA (Servicio de Investigaciones y Análisis francés) dará a conocer el miércoles a la prensa «los medios utilizados para localizar y recuperar las cajas negras» y los nombres de las empresas seleccionadas para llevar a cabo esta investigación, que debe comenzar a finales de mes, según un portavoz.
La única certeza hasta ahora, más de ocho meses después del accidente -el 1 de junio de 2009-, es que los investigadores han optado por reducir drásticamente el área de búsqueda, llevándola a una décima parte, de 17 mil km2 a 1.500 km2, en el medio del Océano Atlántico.
Se utilizarán dos barcos, dotados de robots y sonar, para trabajar en un área situada a 4.000 metros de profundidad, al noroeste de la última posición conocida del avión, declaró a comienzos del mes el director del BEA, Jean-Paul Troadec.
El BEA, presionado por las familias de las víctimas y tras ser blanco de fuertes críticas de parte de varios sindicatos de pilotos, se ha tomado varios meses para preparar esta tercera fase de la investigación, luego del fracaso de las dos primeras.
Su argumento es que más de una docena de expertos han sido consultados para cincunscribir el área de búsqueda, lo que constituye la única posibilidad de éxito de una operación que ya cuesta 10 millones de euros, pagados por Air France y Airbus.
El problema es que sin las cajas negras no se sabrá nunca las causas del accidente, ha declarado en forma reiterada el BEA. «La investigación está estancada por ahora», admitió hace poco Troadec, al tiempo que declaraba su «confianza» de que esta vez pueda hallarselas.
Su opinión no es compartida por muchos. «Es como buscar una aguja en un pajar», opina por ejemplo Federico Gauch, director de operaciones marítimas de la Comex, que fabrica submarinos de observación.
«Al comienzo podíamos haber tenido esperanzas (…). Pero ahora tenemos muy pocas pistas sobre dónde pueden estar los restos y los fondos son muy tortuosos. ¡Es como los Alpes, abajo!», explicó a la AFP. «Con poca visibilidad bajo el agua, es como buscar algo blanco en la niebla y sobre la nieve», indica.
Otro interrogante a estas alturas es el estado de las cajas negras, si son halladas, por el tiempo que han pasado bajo el agua y a tal profundidad.
«Me preocupa la posibilidad de que podamos explotar las cajas negras» en estas circunstancias, dijo a la AFP Robert Soulas, de asociación de familias de las víctimas Ayuda y Solidaridad AF447, a la que el BEA debe presentar su plan de investigación la mañana del miércoles.