REALIDARIO (DCLXIX)


REITERACIí“N. En el paí­s de la eterna los tres poderes del Estado son dos: el empresariado organizado.

René Leiva

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TABLAS PARA EL DIíLOGO. Hoy en dí­a ya no es como antes, que para entablar un diálogo cada quien o cada parte llevaba su respectiva provisión de tablas, tablones, vigas, clavos, martillos, etcétera, lo cual daba lugar a que el andamiaje, los cimientos y el propio tablado del diálogo en cuestión, toda la armazón de la plática, quedaba disparejo, mal clavado, unas tablas de fuera, otras de más o de menos, en fin como la obra de un demente. Eso era antes. Ahora, con la nueva tecnologí­a electrónica, un diálogo puede entablarse con tablas virtuales o digitales, en cosa de segundos, sin el ruido aquel de los martillazos, viruta y aserrí­n tirados, y la bulla de los operarios; aparte de que ya no es necesario un gran espacio fí­sico, sino que basta el bolsillo de la camisa o de la blusa, según, para el montaje de cualquier diálogo de la mayor trascendencia nacional, mundial e incluso cósmica.

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TOMAR CARTAS EN EL ASUNTO. A los expertos les ocasiona pena cuando oyen eso de que es necesario tomar cartas en el asunto, como una demanda a las autoridades respectivas, pero sucede que en cada asunto existe un número limitado de cartas, incluso una cantidad muy variable; y tampoco es tan fácil tomarlas así­ nomás, pues incluso las propias autoridades deben tramitar el permiso respectivo que autoriza tomar cartas en los asuntos más diversos. Hay materias, recalcan los conocedores, cuyas cartas hace tiempo que se agotaron, lo cual torna obviamente imposible, a cualquiera, tomar cartas en él; y entonces los problemas y dificultades que les son inherentes, por así­ decirlo, jamás se solucionan, precisamente por la virtual inexistencia de cartas para tomar, sin las cuales todo es inútil por supuesto. «Yo he querido y tenido la mejor voluntad de tomar cartas en el asunto, pero los de contabilidad y de la bodega me aseguran que están agotadas», se puede escuchar a un determinado funcionario, todo apenado, mordiéndose las uñas y casi haciendo pucheros, el pobre; a despecho de los expertos en cartas.

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URANIO ENRIQUECIDO. No deja de ser contradictorio en un mundo consumista y que le rinde culto a la opulencia material, que se niegue y regatee a Irán el enriquecimiento de su uranio, cuando Yanquilandia, Israel, Inglaterra, Francia, Rusia, China e India, por lo menos, viven haciendo rico al uranio que poseen. Toda vez que no se trata de enriquecimiento ilí­cito, o que dicha riqueza haya sido obtenida mediante el robo descarado, la extorsión, la estafa o el peculado, por ejemplo, Irán está en todo su derecho a proveer a su uranio de cuanto significa riqueza: abundancia de recursos económicos o naturales, dinero, joyas, bienes inmuebles, mujeres espléndidas, automóviles de lujo, yates, viajes en primera, en fin. Y de todos modos, como le sucede a muchos, más temprano que tarde el uranio de Irán se hartarí­a y se darí­a cuenta que la riqueza no necesariamente conlleva la felicidad, para nadie.