Ningún presidente puede volverse empresario con dinero que no es suyo, montando una agencia para «generar» noticias de interés nacional, lo que en lenguaje más entendible significa pretender contrarrestar la información veraz de la prensa independiente, la que imaginariamente dice mentiras o tergiversa cuantiosos éxitos alcanzados durante su gestión. ¡Así no se vale presidente Colom! Ese dinero, mejor estaría invertido para sustituir inadecuadas salas quirúrgicas de los hospitales nacionales, para que no haya necesidad de suspender operaciones poniendo en peligro la vida de gente pobre que las necesita y, si lo que quiere es generar «buenas noticias», sólo con ponerse a trabajar duro lo logra, pues de lo contrario seguirá la misma inconformidad y desencanto que se palpa en el ambiente.
Si lo que busca es aumentar el flujo de la información, divulgación o comunicación con su pueblo, no olvide que lo primero que hay que hacer, disculpe la insistencia, es trasladar los buenos resultados de su gestión. Por ejemplo, en el combate efectivo a la violencia y delincuencia, hay que evitar las dramáticas y apabullantes noticias sobre la trágica muerte de ayudantes, choferes y pasajeros en el transporte colectivo urbano y extraurbano a diario. Bien podrá quitarle al Congreso de la República, con la servil aplanadora, el canal que le asignaron, que al fin y al cabo van dos años de tenerlo sin ser más que «un sueño en una noche de verano». ¿Pero de eso a que asuma el papel de magnate de la televisión comprando equipo por varios millones de dólares y contratando al personal, el que por cierto es altamente tecnificado, diseñando novedosa programación y producción? ¡Así no se vale presidente Colom! Esa no es tarea que corresponda al gobierno. Tanto esfuerzo, dinero y dedicación, mejor estaría orientado a la construcción y arreglo de tantas escuelas en malas condiciones, acondicionarlas con pizarrones y escritorios, equiparlas en todo sentido, sobre todo, con montón de puntuales maestros bien pagados y contentos.
Ya me contaron que sus allegados, cual sirenas, le fueron con el canto de aumentar la cobertura, mejorar la programación y subir la popularidad de la radio nacional, hasta llegar a ocupar los primeros lugares del rating de audiencia de las radiodifusoras del país, necesitando para ello invertirle otro par de millones de dólares. ¡Así no se vale presidente Colom! El dinero que se recauda de los cada vez más vacíos bolsillos de los contribuyentes, no tiene el fin de hacerlo un próspero empresario de la comunicación social de Guatemala sino para que usted, como primer mandatario, pueda devolvérselo en obras públicas, caminos y carreteras, muchas de las cuales están cayéndose en pedazos. Cometer errores es de humanos, presidente Colom, pero rectificar es de sabios. Medítelo bien, el pueblo de Guatemala se lo va a reconocer si deja de ser influenciado por sus interesados aduladores, como de otros fracasados presidentes.