Los fabricantes de juguetes, alentados por la recuperación del sector tras la crisis, apuestan este año en Estados Unidos a productos clásicos, ecológicos o de alta tecnología, pero ante todo baratos.
La Feria Internacional del Juguete organizada hasta el próximo miércoles en Nueva York permite anticipar tendencias de un mercado que tras un año desastroso en 2008 apuesta a consolidar la recuperación esbozada el año pasado.
Hay desde clásicos de construcción como Lego o Playmobil, pasando por un collar para comunicarse a través de Twitter con el perro, a la inevitable Barbie, que este año viene con cámara de video y es presentadora de televisión.
La bolsa de Santa Claus traerá de todo y para todos los gustos, pero en 2010 al señor del trineo le preocupa sobre todo su bolsillo, a veces a expensas de la calidad.
El «juguete del año», designado en el evento por la Asociación de la Industria del Juguete (TIA), es «Zhu Zhu» (cochito, en chino) del fabricante Cepia, un pequeño hámster robot de peluche que cuesta menos de 10 dólares.
«Las tendencias este año son juguetes de precio accesible, con muchos productos «verdes» por debajo de los 25 dólares, juguetes activos para el cuerpo y la mente y los tecnológicos baratos», explicó a la AFP Reyne Rice, portavoz de la TIA.
Según Michelle Winfrey, directora de marketing de Playmobil, otra tendencia notable es que «los padres están buscando juguetes con los cuales pueden jugar con sus hijos, y que no necesariamente implican alta tecnología».
La industria del juguete representa 75.000 millones de dólares anuales a nivel global y 21.000 millones sólo en Estados Unidos, según cifras de la TIA.
Entre los juguetes ecológicos predominan productos en madera y propuestas originales como, por ejemplo, una jaula por 20 dólares con todo lo necesario para criar gusanos reales, que a las tres semanas se convierten en mariposa.
Pero la tecnología sigue vendiendo, y bien. El «Puppy Tweet» del gigante del sector Mattel, un sensor que colgado al collar de un perro real informa a su amo a través de mensajes breves en internet lo que hace la mascota. Saldrá a la venta este verano (boreal) y costará unos 30 dólares.
Otra estrella son los «Hexbug» –a partir de 10 dólares–, micro-robots de colores vivos con forma de cucaracha, araña o cangrejo, sensibles al sonido, el tacto o incluso la luz, capaces de recorrer laberintos.
Para conmemorar el 30 aniversario del clásico cubo de Rubik, hay una versión con sensibilidad al tacto como la de un iPhone. Otra, con efectos de luz y sonido, «Rubik»s Slide», que saldrá en el otoño (boreal) por 18 dólares. Según Amy Bogin, asistente de marketing del fabricante Techno Source, es un juego «fácil de entender, táctil y adictivo».
La Barbie este año también viene con tecnología: la versión «Video Girl» (50 dólares) tiene disimulada una cámara de video en el pecho conectable a una computadora y que convierte a la muñeca rubia en espía que todo lo registra.
Su fabricante hizo votar a los admiradores de la Barbie para definir su 125ª profesión: por decisión popular será periodista, presentadora estrella de noticiero en la televisión.
Alejándose del tradicional rosado para quienes les resulta empalagoso, Mattel presenta además a la Barbie en 12 versiones de vestido negro.
Entre los cerca de 100.000 productos presentados en la feria, a la que asisten, según los organizadores, unas 32.000 personas en el centro de convenciones Javits, hay juguetes más sofisticados y obviamente más caros.
«Beamz», un sistema interactivo para tocar música jugando, usa tecnología láser y cuesta 200 dólares, adaptable para niños, jóvenes o adultos.
En un rango superior, un asombroso robot humanoide a control remoto, «Bioloid» fabricado en Corea del Sur, camina como un ser humano y orienta su postura en función de la gravedad: 1.200 dólares.