Mixco: dos perspectivas sobre la delincuencia


Mixco es uno de los municipios más importantes del paí­s, con alrededor de 1.5 millones de habitantes, en el que se asientan importantes empresas fabriles y comerciales; pero donde también han cundido las denominadas maras y la delincuencia en general, especialmente extorsionadores.

Eduardo Villatoro

Dos dí­as consecutivos de la semana anterior sendos matutinos le concedieron la primera plana a Mixco, aunque desde diferentes perspectivas. El martes, elPeriódico tituló en su carátula «Por segundo mes baja la violencia en Mixco», y al dí­a siguiente, Siglo Veintiuno anunció en su portada «Mixco: la CSJ denuncia manipulación de casos», señalando que  la Cámara Penal solicitó al Ministerio Público que investigue irregularidades en un juzgado.

Dos ángulos de idéntico problema en un mismo municipio: la delincuencia. ¿Cómo se explica esa aparente contradicción? Probablemente con las declaraciones del alcalde Amí­lcar Rivera y con el contenido de la denuncia de la Corte Suprema de Justicia. El jefe edilicio, estadí­sticas en mano, precisó que desde la instalación de la Comisarí­a Modelo en Mixco, el 15 de diciembre anterior, los í­ndices delincuenciales se han reducido notablemente, tanto en lo que se refiere a homicidios y asesinatos, robo y recuperación  de vehí­culos, como en capturas de delincuentes, especialmente extorsionadores.

Paralelamente, la municipalidad de Mixco ha puesto en marcha un ambicioso programa de prevención del delito, mediante el funcionamiento de canchas deportivas, parques con juegos para niños y adolescentes y otros proyectos más,  con la cooperación de los propios vecinos e iglesias católicas y evangélicas.

Mientras los vecinos optan por confiar en las autoridades municipales y en oficiales y agentes de la Comisarí­a Modelo, lo contrario ocurre con el Juzgado de Primera Instancia Penal de Turno y el Centro Administrativo de Gestión Penal, de Mixco, en los que se han detectado anomalí­as «en la alimentación del sistema informático», que deriva, para decirlo en palabras sencillas, en que se concede libertad a delincuentes que han sido acusados de varios delitos y con las evidencias del caso.

      Dos caras de la moneda. Las autoridades municipales y policiales de Mixco trabajan conjuntamente para sanear al municipio de criminales, pero se enfrentan a empleados del Organismo Judicial que se encargarí­an de cubrir con el manto de impunidad a notorios delincuentes. Afortunadamente, la CSJ ha intervenido para solucionar ese grave problema que pone en entredicho la aplicación de justicia.

(El tacaño Ronaldo Tishudo recibe un dedo de su suegra, a quien detesta y que fue secuestrada, como evidencia de que está viva. -¿Podrí­as enviarme más pruebas?, pregunta por teléfono al jefe  de los plagiarios).