Darlí¨ne, la joven que sobrevivió al terremoto en Haití­


Darlí¨ne Etienne (D), de 16 años, fue la última superviviente encontrada con vida bajo los escombros por los equipos de rescate, luego del terremoto que azotó a Haití­ el mes pasado. AFP PHOTO / Roberto SCHMIDT

Con la cabeza envuelta en un turbante, Kerline Etienne da las gracias a Dios sacudiendo las manos en el aire. Con aspecto débil su hija, que sobrevivió al sismo por milagro, vuelve a su tierra tras pasar más de una semana en un barco hospital y 15 dí­as bajo los escombros en Puerto Prí­ncipe.


Precelin Etienne (I) y su primo Claudio (D) se regocijan al ver a su hermana y sobreviviente del sismo. AFP PHOTO / Roberto SCHMIDT

Darlí¨ne, de 16 años, aparece con el estrépito del helicóptero que la trasladó desde Siroco, barco de la Marina francesa anclado en la capital haitiana, hacia un hospital de campaña en el Liceo Francés.

Mientras Kerline se seca las lágrimas, Josselyn y Pricelin, el primo y el hermano de Darlí¨ne, saltan de alegrí­a y se abrazan.

Con una vestimenta azul de hospital y la cabeza tambaleando, la joven apenas reacciona cuando su madre le toma la mano. «Â¿Estás bien? ¿Puedes comer?, pregunta Christophe Antzenberger, uno de los socorristas franceses que la sacaron de las ruinas el 27 de enero.

La joven asiente con la cabeza. Tiene la mirada perdida. Su madre se pone de rodillas a los pies del sillón. El dí­a que la encontraron, Darlí¨ne hablaba más: «sálvenme», gritó al escuchar a un vecino buscar entre los escombros. Y cuando le respondió, la joven dictó el número de teléfono de su familia.

Luego de haber sido alertados, los socorristas tardaron una hora y media en sacarla. «Es un placer verla en buen estado, cuando salió estaba muy cansada», recuerda Gwenaí«l Bardoul, miembro del equipo de rescate.

«Hasta ahora nadie creí­a que se podí­a pasar 15 dí­as y 15 noches sin comer ni beber y sobrevivir», explica el médico coronel Michel Orcel. «Verificamos si habí­a tenido la posibilidad de tomar agua, enviamos equipos al lugar, no habí­a agua», afirma el médico aún atónito. «Esto pone en cuestión algunas cosas que creí­amos saber en el plano fisiológico».

«Es un regalo de Dios», dice Pierre-Paul que traduce lo que dice la madre de Darlí¨ne. «Repite que es un regalo de Dios».

«Todo el mundo estaba contento» cuando se enteraron que verí­an viva a la adolescente que todos creí­an muerta, cuenta Pompée Emmanuel, el vecino que alertó a los socorristas.

«Me dijo que estaba contenta porque hoy se reencontró con su familia», dice por su parte Pricelin, su hermano más grande de 18 años. «Es un milagro», agrega en creole.

Ningún miembro de la familia murió en el sismo. Sin embargo, ya no hay mas casa. Darlí¨ne estaba en la de una tí­a cuando la tierra tembló el 12 de enero.

Toda la familia se mudó provisoriamente a la casa de unos primos a unas tres horas de ruta al norte de Puerto Prí­ncipe.

Sin embargo, diferencia de lo que pensaba su madre, Darlí¨ne no regresará enseguida junto a su familia. Tiene que quedarse dos o tres dí­as más bajo observación médica antes de «regresar a su casa en condiciones materiales muy precarias», explica Michel Orcel.