La estabilización de Afganistán para que las autoridades locales empiecen a asumir progresivamente sus responsabilidades y la reconciliación con los talibanes serán los temas centrales de la conferencia que se celebrará el jueves en Londres, con la participación de 60 países.
Con excepción de los insurgentes, que lo consideran «una pérdida de tiempo», todos los protagonistas del conflicto estarán representados en este encuentro, al que asistirán el presidente afgano Hamid Karzai, la secretaria de Estado norteamericana Hilary Clinton y el secretario general de la ONU Ban Ki-moon.
El objetivo de esta reunión es reforzar a las autoridades civiles y militares para allanar el camino a un traspaso de la seguridad, en momentos en que la insurrección sigue ganando terreno.
La canciller alemana, Angela Merkel, estimó que «el éxito o el fracaso» de la misión internacional dependerá de la orientación que se decida en Londres.
Según un proyecto de declaración final publicado esta semana por el diario The Times, Afganistán se comprometerá a «tomar el mando y llevar a cabo la mayoría de las operaciones en las áreas inseguras de Afganistán en tres años y a asumir la responsabilidad de la seguridad física en cinco años».
El plan se quedaría lejos del objetivo anunciado en diciembre por el presidente norteamericano Barack Obama de iniciar la retirada en julio de 2011.
«Si se cumplen las condiciones», algunas regiones más estables podrían pasar bajo el control de las fuerzas afganas a finales de 2010 o principios de 2011, según el Times.
Con este objetivo, se espera un nuevo aumento del número de militares y policías afganos que en 2010 totalizarán ya 134.000 y 90.000, respectivamente.
También podrían concretarse en Londres otras contribuciones occidentales, que se sumarán a los 37.000 soldados adicionales prometidos por Estados Unidos y sus aliados de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad de la OTAN (ISAF), para un total inédito de 150.000 efectivos a fines de 2010.
Alemania se adelantó y el martes anunció el envío de otros 500 militares y una duplicación de la ayuda para acelerar la formación de las fuerzas locales. España, que estará representada por su ministro de Asuntos Exteriores Miguel Angel Moratinos, podría oficializar otros 500.
La campaña, lanzada en octubre de 2001 para derrocar al régimen de los talibanes que daba cobijo a Osama bin Laden tras los atentados del 11 de septiembre, tiene ahora en el punto de mira la insurrección talibán.
En estos más de ocho años de ocupación han muerto 1.600 soldados extranjeros, 520 de ellos en 2009, un año particularmente letal.
Ante este conflicto que parece no tener fin, Karzai presentará un ambicioso «plan de reconciliación» nacional destinado a los talibanes no ligados a Al Qaida, a quienes propondrá dinero y trabajo a cambio del abandono de las armas.
El plan, que debería ser financiado por la comunidad internacional, recibió el apoyo de los vecinos de Afganistán y otras reacciones positivas.
El comandante de las fuerzas de la OTAN en ese país, Stanley McChrystal, consideró «inevitable» una solución «política» que implique a los talibanes.
Estos, sin embargo, consideraron en un comunicado que la reunión es «una pérdida de tiempo» porque su «objetivo (es) ampliar la invasión».
«La única solución a los problemas de Afganistán es la salida inmediata de todas las tropas de ocupación», agregó el Consejo de mando de los talibanes.
A cambio del respaldo financiero, las potencias occidentales exigirán también reformas democráticas y una verdadera lucha contra la corrupción a Karzai, que reaparece por primera vez en una reunión internacional cinco meses después de su polémica reelección en unos comicios empañados por el fraude.
La reunión de Londres irá seguida en marzo o abril por otra en Kabul.