El presidente electo de Chile, Sebastián Piñera, privilegiará la diplomacia comercial en su relación con América Latina, perfilándose además como un líder de posiciones críticas con Cuba y el mandatario venezolano, Hugo Chávez, con quien dijo tener profundas diferencias.
«Quiero decirlo con mucha claridad: esas diferencias (con Chávez) son profundas y tienen que ver cómo se concibe y practica la democracia, la forma como concibe el modelo de desarrollo económico y mucho más», dijo Piñera en una conferencia de prensa, aunque dijo que buscará buenas relaciones con Venezuela.
«Chile ha mantenido una diplomacia comercial económica o comercial más que política, y con los vecinos no se va a modificar la situación geopolítica», comenta el internacionalista y cientista político de la Universidad de Chile, Ricardo Israel.
«El cambio que creo hará Chile, es a nivel de la Organización de las Naciones Unidas. Probablemente va a tener una actitud más fuerte en críticas a Cuba y a la Venezuela de Chávez», añade Israel.
Piñera, un multimillonario empresario, consiguió el poder para la derecha chilena a través de las urnas después de 52 años.
Tras felicitarlo, el presidente de Colombia, ílvaro Uribe, pidió evitar la mención de «derechista» para Piñera.
«No estoy de acuerdo en dividir América Latina entre gobiernos de izquierda y derecha. Eso era válido en el pasado cuando se trajeron ideas de la izquierda europea para combatir las dictaduras latinoamericanas, pero hoy es una calificación que polariza», aseveró el gobernante.
«No vamos a interferir, pero no vamos a aceptar ningún tipo de influencia que ha querido desencadenar (el presidente de Venezuela, Hugo) Chavez. Si hay mutuo respeto e intercambio no debiera haber mayor inconveniente. Pero no vamos a permitir infiltraciones ni influencias», dijo a la AFP el diputado derechista de la Comisión de RREE de la Cámara Baja, Iván Moreira.
«La política exterior de Chile no es ideológica. Tenemos más de 50 acuerdos comerciales con el mundo. Hay quienes han dicho que somos los fenicios de América Latina. Con Piñera, ese criterio va a seguir», comenta Sohr.
La elección de Piñera también mereció el saludo de los presidentes Nicolás Sarkozy (Francia), José Luis Rodríguez Zapatero (España), Alan García (Perú), Evo Morales (Bolivia), Cristina Kirchner (Argentina), entre otros.
García dijo que esperaba «recomenzar un trabajo de acercamiento y de labor común», mientras que Kirchner consideró que Piñera aportará «modernidad» a Chile.
Morales, por su parte, recordó que existe un compromiso «de estado a estado» para discutir la agenda de 13 puntos pactada entre ambos países, donde figura el pedido boliviano de un acceso soberano al océano Pacífico a través de territorio chileno, con el que Piñera no concuerda.
Para el periodista peruano Alvaro Vargas Llosa, Piñera tendrá que lidiar con una compleja variedad de líderes en la región, a los que «será necesario tratarlos aunque sea tapándose la nariz».
Vargas Llosa prevé en general buenas relaciones con Perú, Bolivia y Argentina, los vecinos inmediatos de Chile, y que Piñera tendrá la ventaja de la admiración del colombiano Uribe por Santiago, según dice en su columna en el diario chileno La Tercera.
Además considera que Piñera privilegiará una «relación de trabajo» con Brasil, dado que no tiene afinidad personal con Luiz Lula da Silva.
«A Chile le interesa una coalición grande y poderosa en América Latina de países que, sin declararse guerras ideológicas a nadie, se protejan mejor ante la andanada revolucionaria», añade.
Sebastián Piñera asumirá el 11 de marzo la presidencia de Chile, en reemplazo de Michelle Bachelet, luego de derrotar al oficialista de centro izquierda, Eduardo Frei, cuya coalición gobernó el país por 20 años, tras la caída de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).
Ricardo Israel
Analista