Ese complicado «primer paso»


Se ha cumplido el segundo año del gobierno constitucional de la República. Justo el jueves pasado. Aunque en la alocución ante el Congreso, efectuada por el Presidente de la República no satisfizo las expectativas de algunos comentaristas, dejando de lado el Informe igualmente presentado al Organismo Legislativo. El hecho es que la actual administración ha apostado por un enfoque de gestión encaminada en lo social.

Walter Guillermo del Cid Ramí­rez
wdelcid@intelnet.net.gt

En un paí­s como el nuestro acostumbrado y moldeado desde y hacia una orientación para favorecer con exclusiva arrogancia al gran capital, vernos rodeados de acciones tendentes a paliar las graves limitaciones de muchos guatemaltecos es casi inaudito. Calificado de populismo y de ofrecer un efí­mero asistencialismo son los rasgos destacados por los cuestionadores del desempeño de la actual administración.

El enfoque social pasará en breve a lo socioeconómico y de aquí­ a lo productivo. Y esa paradójicamente puede ser su principal fortaleza, como también puede constituirse en su talón de Aquiles. Las limitaciones en el orden financiero, con sus dosis relacionadas a lo fiscal, son entre otras, las principales barreras para el futuro inmediato. En este paí­s nuestro siempre es complicado y muy difí­cil dar el «primer paso». Lo más cómodo será siempre hacer lo mismo, para obtener los mismos resultados. O quedarse en lo anodino e insertarse en la Historia Nacional en cuatro años desperdiciados.

Decí­a que dar «el primer paso» es complicado y difí­cil. Pero más arduo y complejo es dar los siguientes para encaminarse de hecho hacia cambios que paulatinamente se vuelvan estructurales. Se avanza en un ámbito y en otro se producen estancamientos o francos retrocesos. Ponerse de acuerdo siempre ha sido un valladar. Encontrar los aspectos coincidentes para que todos trabajemos en un mismo sentido, ha sido algo que solo frente a ciertas catástrofes se ha podido alcanzar.

Los pasos sistemáticos de quienes deambulan dentro de los denominados poderes ocultos o paralelos son constantes. Para nuestra desgracia, firmes y contundentes. La mejor prueba lo constituye ese amplio «mercado» de ofertas a cargo de los sicarios. El contrabando y la defraudación son otras lacras que se consolidan al tiempo que el Estado se debilita. La impunidad se acrecienta y los principios y valores caen por los suelos. Los jueces son ví­ctimas de los victimarios y violadores de las leyes. El actual estado de cosas acrecienta nuestros temores por el futuro. Y en este contexto se producen pasos tendientes a cambiar la relación entre pobreza-oportunidades-y-condiciones de vida. Que es insuficiente. Indudablemente. Que puede mejorarse. Seguramente. Y que hay que hacerlo. Sin ninguna duda.

Todos necesitamos ver la luz que nos guí­e hacia nuevos derroteros. Nuevas opciones de desarrollo, generación de oportunidades y ampliación de los niveles de bienestar. Que los pasos dados deben ser mejorados. Deben serlo. Que no debe dejarse de lado la búsqueda de seguridad y justicia, es innegable. Y que ha de proveérsele comida al hambriento no puede ser cuestionable. Ese «primer paso» debe ser reforzado, mediante la búsqueda del diálogo y el consenso para que en efecto se pueda producir los siguientes pasos, quizás con menos, mucho menos errores que los que pudieran haberse cometido a la fecha.