Creemos que es tiempo de que las autoridades asuman la responsabilidad de hablar de manera frontal con el pueblo para abordar el tema de la crisis de confianza en el sistema financiero nacional porque se empiezan a notar demasiados signos de exasperación entre la gente y eso puede ser sumamente peligroso. Por un lado, vemos que los socios del Banco de Comercio, vía su abogado, hacen un fuerte señalamiento en contra de la Superintendencia de Bancos al mostrar documentos en los que se prueba que sabían de la existencia de la entidad que captaba ilegalmente fondos que ahora perdieron los clientes y, por el otro, la noticia de que los socios de los dos bancos ya están fuera del país es realmente desalentadora para quienes han estado clamando justicia.
Si bien el Presidente está ahora en actividades de proselitismo en el interior del país, lo cual es sumamente delicado y grave, el Vicepresidente podría convocar a una conferencia de prensa o, inclusive, hablar al pueblo en cadena de radio y televisión para tocar el tema de las instituciones financieras y lo que su gobierno piensa hacer para evitar que entre todos paguemos los platos rotos de los banqueros. Los socios de los bancos se fueron, pero sus empresas, las que recibieron los créditos vinculados, están aquí y tendrían que ser objeto de medidas precautorias antes de que las vendan o simulen negocios para desvanecer el vínculo que les une.
Parte de esa desesperación de la gente es resultado del empecinado silencio oficial en una cuestión de enorme trascendencia y que tiene que ver con el tema de la confianza. Nadie puede contribuir más a restablecerla que el mismo Gobierno con acciones y exposiciones que demuestren firmeza y determinación para satisfacer las inquietudes públicas. Es tiempo de tomar algunas decisiones importantes para acompañar las explicaciones con muestras suficientes de que se puede tener confianza en que el sistema va a funcionar para protegernos a todos de que puedan ocurrir nuevos descalabros. La idea no es sólo que el ahorrante pueda disponer de su dinero, sino que todos los guatemaltecos nos veamos libres de tener que estar pagando los elotes que se comen pícaros que ven el cielo abierto cuando el FOPA se hace cargo de sus clientes mientras ellos y su dinero quedan a buen recaudo.
Porque la verdad es que esos banqueros no han perdido más que en valor de papel. Si se cree que la pérdida de valor de las acciones del Banco es sinónimo de pérdida para los banqueros, basta ver cómo viven y qué hacen los socios del Banco Empresarial para ver que sus otras empresas florecen porque no tuvieron que poner ni un centavo para reponer los depósitos de sus clientes. Decir lo contrario es querernos ver la cara de pendejos a los chapines, poniendo al banquero que actúa fraudulentamente como víctima de circunstancias y no como lo que realmente es.