Colmando nuestra paciencia


Bien lo decí­a el titular del Editorial del Diario La Hora del lunes 4 de enero 2010, que en nuestra bella Guatemala «todo sigue igual». Apreciación por demás atinada cuando observamos a la población haciendo largas colas en el primer dí­a laboral del año. Las entidades públicas ¡otra vez! no se prepararon convenientemente para recibir a los millones de ciudadanos que requieren año tras año de certificados de nacimiento; el DPI, documento que vendrá a sustituir la cédula de vecindad; las constancias de carencia de antecedentes policí­acos; el pago del boleto de ornato y tantos trámites y documentos más a que nos lleva la inmensa burocracia que nos caracteriza. ¿Por ejemplo, por qué no requerir estos documentos una sola vez en vez de repetirlo innecesariamente? Esta es una pregunta que me hizo un lector y que nuestras autoridades nunca han sido capaces de responder adecuadamente, creo yo, desde que gobernaba don Gabino Gaí­nza.

Francisco Cáceres Barrios

Por consiguiente, la mala impresión que proyecta el gobierno de turno sigue invariable. No puede ser otra. Aunque se anuncie hasta el cansancio que gracias a él hemos progresado, no tener los problemas de antes, que todo es más expedito o que los trámites se han viabilizado ¡Pamplinas! Así­ como cada dí­a es más difí­cil movilizarnos en un tránsito de vehí­culos infernal, de igual manera ponen más trabas u obstáculos para realizar cualquier trámite o pago. Como ejemplo basta el botón de la Policí­a Nacional Civil que no pudo extender sus constancias de antecedentes policí­acos al «económico» precio de Q 15, sino hasta la próxima semana. ¿Cuándo será el dí­a en que los polí­ticos lleguen al poder a cumplir su millonada de ofrecimientos hechos desde la llanura?

Si tuviéramos un restaurante, con las más lujosas instalaciones, el mejor chef, hiciéramos una costosa publicidad y produjéramos las más exquisitas viandas, ¿de qué servirí­a todo ello si no contáramos con el estacionamiento adecuado para la posible cantidad de clientes o que los meseros atendieran descortés y abusivamente? Digo lo anterior, ante el reiterado aparecimiento en los medios de comunicación de los funcionarios del Renap, hablando maravillas de su entidad pero ¿qué opinan los usuarios de la misma cuando después de haberlos obligado a muchas horas de plantón les avisan que el documento solicitado le será entregado hasta 3 o 4 meses después? De ahí­ que insistamos en la necesidad porque las entidades de servicio público se preparen técnica y adecuadamente antes de prometer u ofrecer lo que no puedan cumplir. ¿Y qué decir de los millones de quetzales gastados en propaganda sobre la educación pública, cuando al primer dí­a de trabajo de los maestros se encuentran con que los establecimientos siguen en mal estado, sin un solo brochazo de mantenimiento?, ¿no es una clara señal de que todo seguirá igual en el 2010?