Tengo la impresión que cuando sean las doce de la noche del 24 y del 31 de diciembre de este año la mayoría de la población va a estar pensando en su presidente. Lástima, no todo va a ser amor y paz como hubiera sido el deseo de todos. Si yo fuera un político partidista en la oposición, seguramente estaría brincando de alegría porque Colom haya perdido el año, expresión que utilizamos cuando alguien sale aplazado de sus exámenes. Pero como no lo soy, me siento triste, defraudado, enfadado y dispuesto a reclamarle al conductor de la máquina gubernamental el porqué nos tiene a la mayoría de guatemaltecos con la cabeza gacha por no haber logrado siquiera el cincuenta y uno en las materias más importantes, como son la Seguridad Ciudadana, Combate a la Corrupción, Mejoramiento de la Situación Económica y la tan ansiada Transparencia en todos los actos de su gobierno.
A todos consta que seguimos saliendo a la calle sin la certeza de regresar sanos y salvos; no hay modo que los policías, representantes de la autoridad, dejen de ser relacionados con hechos delictivos, desde la tradicional mordida hasta su complicidad en tantos secuestros y multiplicidad de delitos; mientras tanto, cada vez es menos transparente la administración pública, sea por negarse a informar la ejecución del programa Mi Familia Progresa o por su reiterada intención de darnos atol con el dedo. He querido dejar aparte el capítulo del mejoramiento económico, porque lo amerita y porque las autoridades económicas propiamente dichas, se mantienen diciendo -vamos hacia un mejor futuro, nuestra moneda cada vez está más fuerte y por otro lado, se siga pretendiendo exigir más de los contribuyentes sin que los servicios del Estado hayan mejorado sustancialmente, por no decir, van de mal en peor.
Decir que Colom también perdió el año en el aspecto económico, se debe a que la recaudación tributaria total tuvo una drástica caída en el 2009, aparte que ya en el 2008 venía para abajo. Porque desoyó los consejos de tomar muy en cuenta para la elaboración de su presupuesto la desaceleración económica mundial por todos conocida, hasta la baja de regalías provenientes del petróleo e hidrocarburos. Porque no logró modernizar el sistema tributario y en cambio, hizo fortalecer el contrabando. Por haber implementado un mal presupuesto del 2009, que hizo abrir brechas multimillonarias de recaudación, dejando a luz todos los días una dramática escasez de dinero disponible. También perdió el año, porque ha sido muy descarado su afán politiquero por retener el poder después de su mandato, al punto de hacer incrementar más de un 26% el gasto social, lo que hizo descuidar otros renglones tanto o más importantes para el bien común. Triste es reconocerlo, más aún en estos días, pero si Colom perdió el año, nosotros seguiremos pagando los tamales de Navidad. ¿O habrá otra salida?