Transferencias Condicionadas ¿un mal necesario?


Las Transferencias Económicas Condicionadas -TEC- no son nada nuevo en América Latina. Sin embargo, en Guatemala se implementan con el presente Gobierno, y analistas señalan que podrí­a tener continuidad con el pasar de los gobiernos, a pesar que ha recibido distintas crí­ticas. ¿Qué hace que las TEC sean tan cuestionadas y a la vez estén dentro de los programas de distintos «liderazgos» polí­ticos?

Juan Pablo Ozaeta

Para responder, es importante ver algunos antecedentes en nuestro continente. Las TEC son una remesa otorgada a las familias en pobreza extrema con la condición de que sus hijos e hijas vayan a la escuela y a los centros de salud. Este programa inicia en México como resultado de una propuesta formulada por el Banco Mundial, a inicios de la década del noventa. Luego lo impulsa fuertemente Brasil en 1995, luego paí­ses como Ecuador, Paraguay, Costa Rica, Chile entre 2001 y 2005.

Algunas personas que les gusta confundir todo, han señalado a estos programas de «populistas», vinculados a la izquierda de Chávez y sus supuestos aliados. Sin embargo, el gobierno colombiano de ílvaro Uribe, y el salvadoreño de Antonio Saca, lo han implementado también.

La principal razón de que este programa ha llamado la atención de la clase gobernante de América Latina es que por un lado, lleva con relativa facilidad a cumplir algunas metas educativas enunciadas en declaraciones internacionales, en lo que respecta a acceso a educación. Asimismo, se convierte en un caudal de votos entre el sector beneficiario.

Decí­a que resulta fácil alcanzar las metas, porque se contabiliza la matriculación estudiantil de primaria, que presenta incrementos como resultado de las TEC, aunque luego paralelo a este incremento se eleven las cifras de deserción y repitencia, debido a que el programa no incorpora factores de calidad educativa, mejoras en infraestructura y personal docente.

Y ahí­ se encuentran algunas contradicciones, porque la principal oposición critica los programas aunque también tenga proyectada su implementación. Así­, se escuchó en una ocasión a Otto Pérez Molina, en Libre Encuentro, diciendo algo así­ como «yo ofrecí­ también estos programas pero no los iba a implementar así­».

Esta oposición ha criticado principalmente la falta de transparencia y el uso clientelar del programa. En esto tienen mucho de razón. En cuanto a la identificación de población beneficiaria, un estudio del Instituto de Estudios Agrarios y Rurales, de la Coordinación de ONG y Cooperativas, hace referencia al mecanismo utilizado para este fin; y se concluye que no se priorizó a todos los municipios que muestran mayores í­ndices de pobreza extrema y algunos no calificados como pobres están recibiendo el apoyo, lo cual despierta sospechas de usos partidarios del fondo. Por otra parte, los medios de comunicación han seguido reportando la dificultad de fiscalizar los fondos.

Con estas crí­ticas la oposición también cumple dos objetivos, desgastar al actual gobierno y protagonizar diciendo que son los héroes y heroí­nas de la transparencia. Aunque en el fondo saben que al estar en el poder también utilizarán la misma estrategia para tener el favor de los electores.

Si fueran un poco menos electorales y pensaran más en la gente, les sugerirí­a que además de fiscalizar los fondos exigieran mejorar la calidad educativa para que, el recurso destinado por las TEC a elevar la matrí­cula estudiantil, sea realmente una inversión que concluya positivamente. Pero como eso no les sirve para sus fines, difí­cilmente lo harán.