El récord de 3.315,7 millones de dólares en remesas que El Salvador obtuvo durante el 2006, convirtiéndose en un componente importante de la economía, se debió a la «indetenible» emigración de personas, pero representa un «alto costo social» para el país, afirmaron economistas.
«Sin duda, los ingresos por remesas crecen cada año y aumentan porque también sigue indetenible la emigración de salvadoreños empujados por la exclusión social y la falta de oportunidades de empleo», declaró el economista Raúl Moreno.
El Banco Central de Reserva (BCR) indicó el miércoles que el país recibió en 2006, 3.315,7 millones de dólares, un incremento considerable con respecto a los 2.830,2 millones de dólares registrados por remesas en 2005.
Moreno, maestro de economía en la Universidad de El Salvador (UES, estatal) y director de políticas económicas públicas en una ONG, aseguró que los ingresos de remesas ayudan a la economía de un 21% de los 6,9 millones de salvadoreños.
«Se debe aclarar que las remesas familiares son las que realmente han contribuido a la reducción de la pobreza en el país, y no es como el gobierno publicita de que son sus políticas sociales», enfatizó Moreno.
Por su parte, el decano de la Facultad de Economía de la Universidad Centroamericana (UCA, jesuita), sacerdote Francisco Javier Ibizate, calificó el creciente ingreso de remesas como «una buena noticia que fortalece el tipo de cambio y ayuda a la economía hogareña».
«En el fondo, lo que significa es que si tenemos más dólares circulando es gracias a esta gente que se va del país, porque queda claro que nuestra economía como tal, como sí misma no es generadora de dólares, sino que es devoradora de dólares», enfatizó Ibizate.
Sin embargo, Ibizate advirtió que las remesas «no siempre se pueden ver como éxito en el análisis porque significa un alto costo social, ya que hay muchas familias emproblemadas y desestabilizadas por la obligada emigración para subsistir».
Un informe del Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) puso de 2005 puso de manifiesto el drama que viven los salvadoreños de la diáspora, ya que en la mayoría de los casos tienen que dejar a sus hijos menores en manos de parientes.
La economía de El Salvador está dolarizada desde el 1 de enero de 2001 y, según los economistas, las remesas «son un oxígeno importante» debido a que el país hasta noviembre de 2006 tenía una balanza comercial deficitaria en 3.730 millones de dólares.
La mayoría de las remesas llegan de Estados Unidos, donde viven más de 2,5 de los 2,8 millones de salvadoreños que han emigrado al extranjero.
Según el informe del PNUD, «las migraciones han vuelto visible la necesidad de una refundación nacional».
Según datos oficiales, sólo entre enero de 1998 y mayo de 2005 salieron del país 1.789 mil salvadoreños.