Bla, bla, bla sobre Atitlán


Mientras que los cientí­ficos se pusieron de acuerdo y convocaron a reuniones de urgencia, los polí­ticos vieron la oportunidad de darse un poco de imagen y los de varias ONG manifestaron su preocupación, el Gobierno nombró una comisión al más alto nivel para que diera seguimiento a la forma adecuada de crear planes y proyectos que contribuyan a salvar el lago de Atitlán.

Edwin Marroquí­n Navas
enavas1313@yahoo.com

Sin embargo, a la fecha de nada han servido las acciones emprendidas, puesto que la población no está enterada pertinentemente de lo que está ocurriendo con la comisión oficial, ni con las grandes aflicciones de los investigadores.

Si hasta poemas y canciones surgieron a favor del lago, sin dejar por un lado la gran preocupación de algunos sectores de la sociedad civil que se agruparon para luchar por el rescate que por varios años permaneció sin el adecuado tratamiento de aguas residuales.

Sin duda que lo que ocurre con este bello manto acuí­fero no es más que el reflejo de una sociedad que vive angustiada por otros problemas de mayor gravedad: la delincuencia, el alto costo de la vida, la falta de empleo, la corrupción estatal, el ataque de los mareros y la falta de oportunidades a todo nivel.

Y estos graves problemas estructurales son los que han invisibilizado la contaminación del lago de Atitlán.

-Parece que a vos ya no se te ocurren temas para escribir, pues solo escribí­s acerca de la contaminación del lago, me dijo un amigo periodista, joven por cierto, a quien le afligen otros temas.

-Lo que ocurre es que algunos columnistas solamente escribieron sobre el lago unos dí­as después de la noticia y, ni modo, no les interesa darle seguimiento a este tema que nos debe importar a todos los guatemaltecos, respondí­.

No me extrañó la aseveración de mi colega, puesto que a varios cientos de guatemaltecos ya se les olvidó que la «cianobacteria, está matando al lago de Atitlán». No cabe duda que solamente a algunos «ecohistéricos» les aflige que las autoridades encargadas de asumir con responsabilidad histórica este drama ecológico, no informe a la población acerca de las estrategias y planes a largo plazo, pues se limitan a manifestar que «no es su culpa, que este problema data de cuatro gobiernos anteriores, que asumirán acciones en contra de los hoteleros, que se ha comprobado que existe alguna culpa de los alcaldes» y otras argumentaciones que no tienen fundamento.

Es momento para que los tzutuhiles, que habitan la cuenca, se organicen y que exijan a las instituciones de Estado que rescaten el lago, puesto que hasta el momento solamente se ha escuchado que los propietarios de chalés y hoteles se han agrupado y son quienes aparecen en algunos medios de comunicación argumentado «que el lago más lindo se está muriendo».

*¿Deshumanizados? Una mañana de estas me desperté pensando en lo triste que es saber que los guatemaltecos ya no se tientan el alma para quemar vivos a presuntos delincuentes. No participo de la excusa de que es válido linchar a los delincuentes porque la Policí­a no actúa. Me dio tristeza que en Pana y otros pueblos estén ocurriendo estos sucesos que caen en la deshumanización. ¡No más, por favor!

*Saben de todo. ¿Por qué será que los comentaristas deportivos, de la televisión y radio, creen saber más que los técnicos de los equipos de futbol? Propongo que los rojos, cremas, chivos, retaltecos y petapeños contraten, en la próxima temporada, a estos sabelotodo.

*Sin barriletes. Pareciera que a esta Guate-chula se la está llevando el tren, porque ese viento que soplaba en octubre y noviembre, que hací­a volar los barriletes, se fue a otros paí­ses. De hecho, este año no vi ni un barrilete chapí­n encumbrado. ¡Qué triste!