Los líderes de la UE abren el jueves una cumbre en Bruselas con el objetivo de anunciar una primera ayuda económica a los países pobres para combatir el cambio climático, confiando en que su gesto sirva de ejemplo al resto de potencias que negocian un acuerdo en Copenhague.
La crisis económica y la penuria que atraviesan las arcas públicas de los Estados de la Unión Europea (UE) harán difícil arrancar compromisos cuantiosos en esta cumbre de dos días, la última antes de que la presidencia semestral del bloque pase de manos de Suecia a España el 1 de enero.
Mientras se estima que los países pobres necesitan hasta 21.000 millones de euros (30.000 millones dólares) para los próximos tres años, un monto destinado tanto a luchar contra el cambio climático como a adaptarse a sus efectos, la UE podría aportar casi un tercio, es decir, unos 6.000 millones de euros.
La ayuda a las naciones menos desarrolladas, sin la que difícilmente un acuerdo contra el cambio climático resultaría creíble, es uno de los asuntos clave de la conferencia de Copenhague que finalizará la próxima semana.
Los países ricos y por ende los más contaminantes están llamados a responsabilizarse de esta ayuda llamada de desembolso inmediato, para el periodo 2010-2012. Para más adelante, se dejaría la creación de un fondo permanente mucho más cuantioso, abastecido con recursos públicos y privados.
Con la convicción de que un primer gesto de la UE alentará a otras potencias como Estados Unidos y Japón a seguir el ejemplo, los Estados europeos, aunque con cuentagotas, empezaron a anunciar sus contribuciones.
La presidencia sueca de la UE pretende alcanzar una cifra global de unos 2.000 millones de euros anuales, es decir, 6.000 millones de euros entre 2010-2012, según fuentes comunitarias. Un tercio de esa suma parecía asegurada antes de la apertura de la cumbre.
Los propios suecos prometieron 765 millones de euros durante los próximos tres años, los británicos 884 millones de euros, Dinamarca 160 millones, Bélgica 150 millones y Finlandia 100 millones.
«Es importante que demos dinero, esto demuestra nuevamente el liderazgo de la UE» en las negociaciones sobre cambio climático, afirmó el jueves la ministra sueca de Asuntos Europeos, Cecilia Malmstrí¶m.
Otro de los asuntos que estarán sobre la mesa será la posibilidad de que la UE eleve su objetivo de reducción de emisiones de dióxido de carbono para 2020, de 20 a 30%, con respecto a los niveles de 1990.
«Nuestros países deben ser tan ambiciosos como pretenden serlo», emplazó el primer ministro británico, Gordon Brown. Su homólogo francés, Nicolas Sarkozy, también quiere llegar al objetivo 30% «lo antes posible», dijo el jueves el ministro de Medio Ambiente, Jean-Louis Borloo.
Pero la presidencia sueca de la Unión ha dejado claro que esta decisión no debe tomarse mientras Estados Unidos no mejore sus propuestas.
«Juzgamos que los compromisos de Estados Unidos» de reducir un 17% sus emisiones en 2020 con respecto a 2005 (equivalente a 4% respecto a 1990), «no son comparables a los de la UE», lamentó el primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt.
Para limitar el cambio climático a un aumento de 2º C, los países desarrollados deberían reducir en 2020 sus emisiones de 25 a 40% comparado con los niveles de 1990, según los científicos.
Por ahora, las propuestas de estas naciones llegan a un promedio de 13,3%. Como mucho, alcanzarían el 17,8% a condición de que la UE elevara sus esfuerzos al 30%.