El giro de la estrategia en toda política se encuentra por supuesto supeditada a la elaboración de una doctrina, esta vendría a ser el equivalente de la letanía en una oración y se recita constantemente hasta memorizarla, en algunos casos sin que en ella exista discusión o razonamiento. Las ideologías que trascienden, se ven marcadas íntimamente por un debate originado por el diálogo, por el razonamiento lógico, por el conflicto, de allí que la paz sea en todo caso el resultado de la confrontación previa.
Ahora bien, en todo conflicto existe una razón propagandística, existen conflictos motivados por altos intereses particulares, por intereses económicos y políticos, los intereses «estratégicos» son secundarios y derivan de la necesidad de la supeditación de recursos primordialmente. El manejo del poder encuentra un íntimo vínculo indisoluble con el manejo de la riqueza en un juego perverso constante.
Un desquiciado que puso al mundo de cabeza en el siglo pasado solía decir: «Al vencedor no se le pregunta después si dijo o no la verdad». La imposición de modelos es una poderosa herramienta que moviliza la perversa maquinaria de la guerra.
El cambio de paradigma en la concepción de la política mundial del presente siglo, influenciada por el hegemon, se ha vista marcada por 2 elementos: el choque de las conceptos teóricos y por el momento político propio, si a esto se le suma el accionar político internacional y el manejo independiente de otros actores encontramos que cada cierto tiempo, con un lapso de entre 15 a 20 años la concepción de hacer las cosas en el ámbito mundial se ve altamente influenciada.
En el relacionamiento internacional existen diferentes niveles, uno el real: lo que debe suceder y que incide en la estabilidad; otro el ideológico, lo que se desea alcanzar, el mundo ideal. El buen estratega sabe manejarse entre ambos.
Recientemente hemos podido presenciar una reconfiguración en el relacionamiento de los poderes políticos y económicos mundiales, estos tienen un alcance interesante cuando se les analiza desde el punto de vista de las repercusiones, es decir como una conflictividad incide y se distribuye hasta tocar otro punto (ámbito de influencia).
Todo lo anterior, nos llevará paulatinamente a consideraciones teórico filosóficas y a entender que la «problemática» mundial en algunos casos requiere del cuidado y atención; en otras, la misma obedece a elementos mediáticos que lamentablemente no consideran las raíces del conflicto, sea por incapacidad (miopía) o porque simplemente desean mantener un «statu quo».
Dejo titilando en la retina del amable lector estas consideraciones para que desde su propia perspectiva y con la pequeña luz que pretendo esparcir seamos capaces de analizar el porqué de las cosas, cómo suceden, por qué suceden.
Finalizo, de forma inusual, mi columna, dedicando con todo mi amor este espacio a las razones especiales de mi vida: mis padres, Ily y mis amados hijos, Andrea e Ignacio, los amo profundamente.