En el artículo anterior inicié esta serie de escritos en la que comento el bien documentado libro escrito por extranjeros solidarios con el pueblo de Guatemala, cronistas y zoógrafos, Jonathan, o simplemente Jonás, Moller y Cerril Bazzy, cuyo título está abreviado supra, pues es: «Rescatando Nuestra Memoria, Represión, Refugio y Recuperación de las Poblaciones Desarraigadas por la Violencia en Guatemala». Nos ocupamos de la personalidad y capacidad de los autores de la obra, e iniciamos nuestra evaluación de las opiniones de los colaboradores, Helen Mack. Ahora, seguimos y comenzamos con Humberto Ak»abal.
HUMBERTO AK»ABAL (eximio poeta), quien entregó el poema «Dolor a flor de rostro», del cual reproducimos algunos versos:
Si los huesos de los muertos hablan
¿Vamos a callar los vivos?
Que su memoria se mantenga encendida
y que la llama del recuerdo
no se apague nunca…
No más sangre,
No más dolor,
Nunca más.
RICARDO FALLA (jesuita). Admirable hombre, quien no obstante ser de familia de la clase dominante, ha dedicado su fecunda, generosa vida al servicio de la población desposeída del país, al punto de ponerla en grave riesgo de perderla, al convivir con campesinos indígenas guarecidos en una montaña, donde fundaron una Comunidad de Población en Resistencia.
Falla les homologó a estos desplazados internos su situación con la de los potenciales náufragos embarcados en el Arca de Noé, durante el diluvio bíblico. La Montaña era el Arca de Noé y el Diluvio, el Ejército. Tuvieron fe en su palabra y resistieron, a sabiendas que su encierro no sería corto, sino quizás de unos diez o quince años y, estaban seguros de que un día saldrían del enmarañado monte al claro. «Salir al claro, Salir al Claro, Salir al Claro, Salir al Claro era el estribillo que se oía en el Ixcán», narra en su escrito Ricardo Falla, quien epiloga su memorable artículo con la siguiente inquebrantable decisión:
«En estos momentos de gran desesperanza mundial ante la pobreza, la explotación y la guerra continua, el testimonio de las CPR tiene un mensaje universal de fe y esperanza, como lo han estampado con letras coloradas en las camisetas que a veces regalan generosamente a los visitantes a Primavera del Ixcán, resistimos bajo la montaña. -Resistimos a la política neo-liberal-. Seguimos luchando por un Mundo Mejor. En pocas palabras, las CPR nos enseñan que estamos en una carrera que no es de velocidad, sino de resistencia».
JULIA ESQUIVEL. (Prócer, heroína, de la Revolución del 20 de Octubre de 1944 y excelente maestra de educación).
Escribió la poesía «CERTEZA», de la que copiamos la siguiente estrofa:
Cada gota de sangre
cada lágrima,
cada sollozo apagado con las balas
cada pedazo de piel
arrancado por el odio
de los anti-hombres
florecerán.
ALFONSO BAUER PAIZ (Investigador del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales -IIES- de la USAC)
El fue asesor jurídico de las Comisiones Permanentes de Refugiados en México (CCPP) y de la Asamblea Consultiva de Poblaciones Desarraigadas (ACPD), de la que formaban parte refugiados y perseguidos escondidos en las Comunidades de Población en Resistencia, desde el año de 1988 hasta finales de 1999.
El tema que abordó en el libro de Moller y Bazzy, «Rescatando Nuestra Memoria», fue el de REFUGIADOS.
MARIO POLANCO (Director del Grupo de Ayuda Mutua, GAM).
Su artículo publicado en «Rescatando Nuestra Memoria» se ocupa del «PAPEL JUGADO POR LA CAPITAL DURANTE EL PERíODO DEL CONFLICTO ARMADO», que a su juicio es de primer orden,» pues se convierte en la ciudad que recibe a las decenas de miles de desplazados internos, que escapando de la represión estatal, se asientan en los barrios marginados de la ciudad, reforzando los cinturones de miseria y de población desempleada».
No omite críticas a las autoridades del Estado y, sobre todo, al Ejército por sus prácticas delictivas, discriminatorias y de connivencia con la impunidad.
FERNANDO Lí“PEZ (Investigador de la Fundación de Antropología Forense de Guatemala y quien expone sobre LAS EXHUMACIONES DENTRO DEL MARCO JURíDICO.
No debemos olvidar que él informa que, en Guatemala, el genocidio, está definido como delito de lesa humanidad y que los crímenes de guerra «están prohibidos por los artículos 376 y 378 del Código Penal y desde su incorporación, en 1973, estas conductas están penalizadas».
Yo informo que el responsable de genocidio es sancionado con prisión de 30 a 50 años y quien fuere responsable de delitos contra los deberes de humanidad, por ejemplo con respecto a prisioneros o rehenes de guerra, o cometiere cualquier acto inhumano contra población civil, o contra hospitales o lugares destinados a heridos, es sancionado con prisión de 20 a 30 años.
(continuará)