La amenaza de Al Qaeda persiste, ya sea directa o indirectamente


Unas mujeres afganas salen del baúl de un taxi en Kabul. Tras el anuncio de Obama de enviar 30 mil elementos más, la población espera que la guerra llegue pronto a su fin. FOTO LA HORA: AFP SHAH MARAI

La amenaza de Al Qaeda, subrayada esta semana por el presidente estadounidense Barack Obama, persiste tanto por la capacidad de la red islamista de Osama bin Laden de organizar atentados como por su papel inspirador de otros grupos, estimaron expertos en Parí­s.


Cientos de islamistas radicales están dispuestos a pasar al acto en nombre de Bin Laden -escondido en zonas tribales paquistaní­es- sin haber tenido, necesariamente, contacto directo con miembros de Al Qaeda, sino luego de haberse radicalizado ví­a internet, precisaron.

Según el francés Jean Pierre Filiu, profesor en la facultad de Ciencias Polí­ticas de Parí­s y autor de un trabajo de reciente publicación titulado «Les neuf vies de Al Qaeda» (Las nueve vidas de Al Qaeda), considera que «la peligrosidad de la dirección de Al Qaeda, y de lo que se llama «Al Qaida central» persiste sin duda alguna».

«Al Qaeda, amenazada y acorralada, va en todos los sentidos pues necesita realizar un atentado de envergadura», dijo a la AFP, antes de añadir que «una organización que está perdiendo terreno, es paradójicamente más peligrosa que cuando está en su velocidad de crucero».

Según un recuento reciente del estadounidense Marc Sageman, psiquiatra, ex agente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en Afganistán y conocedor de las redes yihadistas, en los últimos cinco años se registraron 33 conspiraciones de islamistas radicales en Occidente: seis podí­an ser atribuidas a Al Qaeda central y dos a grupos que adhieren a ella.

Y si los otros 25 fueron planificados por «autores locales sin ningún ví­nculo con una organización terrorista trasnacional (…) se inspiraron» en los preceptos de Osama Bin Laden, aseguró Sageman.

Para Jean Pierre Filiu, Al Qaeda conserva «desde su santuario en las zonas tribales paquistaní­es, una capacidad considerable de hacer daño. Ha demostrado mediante complots terroristas más o menos exitosos, en numerosos paí­ses, que pueden acceder con certeza a esas regiones».

Según Filiu «en Afganistán no debe quedar más de un centenar de miembros de Al Qaeda pero su núcleo está ahora en las zonas tribales paquistaní­es», explica. «De allí­ salen el impulso, la inspiración y el estí­mulo del movimiento terrorista», agregó.

Por ejemplo, Najibulá Zazi, un chófer de autobús de 24 años que viví­a en Denver (Estados Unidos), sospechoso de haber planificado un atentado en Nueva York, viajó el año pasado a las zonas tribales paquistaní­es donde habrí­a recibido entrenamiento en la manipulación de explosivos.

Pero gracias a internet, ese tipo de viajes ya no son indispensables, subrayó Magnus Ranstorp, del centro de estudios de amenazas asimétricas en el Colegio Sueco de Defensa.

«La amenaza de Al Qaeda Central persiste, pero al mismo tiempo se ha vuelto más vaga», explicó a la AFP. «Sólo necesita dos personas para hacer un atentado. Y hay muchas imitaciones, ideas nuevas. Por ejemplo, el atentado de Bombay (noviembre de 2008): ¿sacarán lecciones del mismo? ¿Lo repetirán en alguna parte? Aprenden de lo que funciona pero también de los fracasos», consideró.

«Puede ser un atentado de envergadura, pero también un ataque contra turistas. Un simple cuchillo es suficiente. Y ahora están enfrascados en una reflexión global y se preguntan: «Â¿Cómo podremos sorprenderlos?»», agregó.

Ranstorp explica que «numerosas conspiraciones, grandes o pequeñas, están vinculadas con la zona Afganistán-Pakistán».

«Obama tiene razón cuando dice que es allí­ donde hay que concentrarse, pero queda por saber si la nueva estrategia estadounidense dará sus frutos…Porque Al Qaeda todaví­a tiene capacidad para reagruparse», concluyó.