Murió un técnico de muchos quilates


Las esquelas anunciaron la muerte del doctor Alberto Solórzano Núñez, un profesional universitario que desempeñó importantes cargos y realizó grandes aportes que, desafortunadamente, fueron literalmente tirados al cesto de la basura. En efecto, Alberto fue un ingeniero que obtuvo un doctorado en ingenierí­a hidráulica en Francia y luego fue Concejal en la administración de Manuel Colom Argueta, caracterizándose por la firmeza de sus convicciones polí­ticas y éticas, además de su profundo conocimiento de los problemas relacionados con el abastecimiento de agua a la ciudad de Guatemala.

Oscar Clemente Marroquí­n
ocmarroq@lahora.com.gt

Terminada la administración de Meme, Alberto fue designado por el alcalde Ponciano para dirigir la Unidad Ejecutora de Nuevas Introducciones de Agua a la ciudad de Guatemala. Recién habí­a iniciado operaciones el acueducto Xayá Pixcayá y ya entonces se vislumbraban dificultades para surtir la demanda en el futuro, por lo que la visionaria administración de Colom Argueta habí­a planteado dentro de su visión hacia el año 2000, la necesidad de explorar nuevas fuentes que permitieran traer agua por gravedad.

La UENIA tuvo a su cargo la elaboración del estudio de factibilidad del llamado Proyecto Nor-Occidental que contemplaba la captación de agua de los rí­os Cuilco y Motagua para abastecer al área metropolitana. Durante mucho tiempo se hicieron aforos de los caudales, tanto en el estí­o como en el invierno, para tener toda la documentación que permitiera determinar la viabilidad del proyecto ambicioso que hubiera significado un cambio fundamental en el problema del agua para la ciudad.

Ese mismo proyecto ha sido mencionado en los últimos años como una alternativa para atender la demanda que actualmente se cubre fundamentalmente con proyectos de bombeo que extraen agua mediante pozos del cada vez más pobre manto freático de la ciudad. Alberto, junto a un grupo importante de técnicos y trabajadores municipales, realizó un trabajo silencioso de enorme importancia que permitió, a principios del año 1978, someter el proyecto al Banco Centroamericano de Integración Económica y al Banco Interamericano de Desarrollo, entidades que lo valoraron adecuadamente y hasta se declaró la elegibilidad del proyecto.

Pero viviendo literalmente en una aldea, al producirse el cambio de autoridades municipales en junio de 1978, el estudio del Proyecto Nor-Occidental que contení­a valiosí­sima información, fue engavetado bajo el argumento de que el mismo habí­a sido hecho por un comunista. Alberto habí­a sido de los dirigentes de la URD y posteriormente del FURD que devino en el partido polí­tico Frente Unido de la Revolución, FUR, organizado y liderado por Manuel Colom Argueta y donde se aglutinó a la socialdemocracia de Guatemala. Bastó el hecho de que Alberto Solórzano hubiera sido un muy estrecho amigo y colaborador de Manuel para que en la administración de Abundio Maldonado se sepultara todo el trabajo técnico realizado durante muchos años de recolectar valiosa información que daba sustento a la que hubiera sido sin duda la mayor obra de ingenierí­a en el paí­s hasta esos dí­as.

Habiendo conocido y trabajado con Alberto en esos tiempos, creo que es importante recordar su aporte porque vivimos en una sociedad que no reconoce méritos ni repara en sus valores. Alberto Solórzano Núñez, el recordado y querido «Negro» Solórzano, fue un guatemalteco dedicado, competente y honrado cuya memoria vale la pena destacar.