Esperan compromiso de Karzai contra corrupción


Hamid Karzai será investido el jueves presidente de Afganistán para un nuevo mandato de cinco años, bajo la atenta mirada de la comunidad internacional, cuya confianza quiere recuperar prometiendo luchar contra la corrupción que ha empañado la acción de su gobierno.


La secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton, que multiplica las advertencias y pedidos de reformas, llegó este miércoles a Kabul, donde insistió en que Afganistán se encuentra «en un momento crí­tico». Le siguió el presidente paquistaní­ Asif Ali Zardari.

Unos 800 invitados, 300 de ellos extranjeros, asistirán a la ceremonia en la que se espera que Karzai anuncie un verdadero programa de gobierno que incluya la lucha contra la corrupción.

Karzai fue reelegido a la cabeza del Estado después de unas elecciones presidenciales calamitosas por los fraudes masivos a su favor en la primera vuelta del 20 de agosto y la retirada de su adversario Abdulá Abdulá antes de la segunda ronda por miedo de que se repitiese el escenario.

No obstante, a pesar de las presiones internacionales, reina el escepticismo respecto a la voluntad del presidente afgano de reformar su gobierno.

«La larga luna de miel entre Karzai y Occidente toca brutalmente a su fin. Ahora hace falta que Karzai deje de jugar al hombre poderoso y se convierta en un lí­der», recalca un responsable europeo.

«En su discurso de investidura, Karzai tendrá que comprometerse con el pueblo afgano, prometer luchar contra la corrupción, crear empleos, aportar seguridad, reforzar los servicios públicos», señaló un alto funcionario norteamericano.

«Todo depende de la voluntad polí­tica», señaló otro diplomático estadounidense.

Y la fecha lí­mite para evaluar las primeras acciones será a mediados de 2010, cuando la clase polí­tica norteamericana empezará a ocuparse de las elecciones de medio mandato.

«Estados Unidos financia este proceso y, si no hay resultados de aquí­ al verano (boreal), reducirá su ayuda», recalca el diplomático.

Dos dí­as antes de la investidura, la ONG Transparencia Internacional publicó su clasificación de los paí­ses más corruptos en 2009, en la que Afganistán pasa a ocupar el segundo lugar (antes el quinto) detrás de Somalia.

Además este miércoles la organización humanitaria británica Oxfam hizo pública una investigación que concluye que la pobreza y la corrupción son factores claves de la guerra e invita al Gobierno a reformar la policí­a y la justicia para «castigar duramente la corrupción y acabar con la cultura de la impunidad y el clientelismo».

Estos estudios salen a la luz en momentos en que Obama estudia el enví­o de 40.000 soldados suplementarios a Afganistán, donde están desplegados ya unos cien miel militares extranjeros.

Karzai ya se comprometió a erradicar la corrupción, reconociendo que la misma «ha ensuciado la imagen de Afganistán y de su gobierno». Pero cuando hizo esa declaración estaba acompañado por sus dos vicepresidentes, ambos ex jefes de guerra de dudosa reputación.

Este miércoles el aeropuerto de Kabul y las principales calles del centro de la ciudad estaban cerrados a la circulación de civiles y las fuerzas de seguridad se encontraban en alerta ante posibles ataques talibanes.