Brasil recuerda a Villa Lobos


Heitor Villa Lobos, músico, compositor y conductor brasileño, en una foto de archivo tomada en Parí­s. FOTO LA HORA: AFP

Una serie de conciertos y homenajes marcan esta semana en Rí­o de Janeiro el cincuenta aniversario de la muerte del más importante compositor moderno de Brasil, Heitor Villa Lobos, cuya música fue una evocación de su pasión por su paí­s.


Uno de los puntos fuertes de las conmemoraciones será realizada el viernes cuando la orquesta sinfónica Petrobras presentará la primera audición mundial de «Biguas», una pieza del maestro Ricardo Tacuchian en homenaje a Villa Lobos, que nació en Rí­o el 5 de marzo de 1887 y falleció el 17 de noviembre de 1959.

A lo largo de la semana, el Cuarteto Radamés Gnattali interpretará las obras para cuarteto de cuerda del compositor.

En Sao Paulo, un simposio internacional consagrado a Villa Lobos se desarrollará hasta el sábado en el auditorio del Museo de Arte de Sao Paulo (MASP).

Por su parte, la cadena televisiva Globo News transmite desde hace una semana programas especiales sobre la vida de este compositor autodidacta cuya pasión nació al escuchar música en las calles.

Su estilo único combina las influencias europeas, como la del alemán Johann Sebastian Bach -compositor preferido de Villa Lobos-, con la música tradicional brasileña.

La obra más popular de Villa Lobos es de hecho «Bachianas Brasileiras» número 5 para soprano y ocho violonchelo, que se hizo reconocida mundialmente gracias a la adaptación de la cantante folk estadounidense Joan Baez en 1965.

«Villa Lobos tení­a una pasión por la vida, la música, las mujeres, por Brasil. Querí­a hacer conocida la música de Brasil al resto del mundo. Buscó los sonidos más brasileños como el canto del ave amazónico Uirapuru, para sumarlos a sus composiciones», declaró a la AFP Zelito Viana, productor de la pelí­cula «Villa Lobos. Uma Vida de Paixí£o» (2000, «Villa Lobos. Una vida de pasión»).

«Encontré estúpido continuar imitando a (el compositor alemán Ludwig van) Beethoven. Durante ocho años, viajé a las regiones más recónditas de Brasil (…) Me creyeron muerto (…) Pero obtuve de esta expedición increí­bles riquezas», afirmó Villa Lobos al regresar de su travesí­a que comenzó a los 16 años en 1903.

«Era pasional y genial pero también estaba eternamente al lí­mite de la locura, megalómano y egocéntrico», afirma el cineasta.

En los años 1920, gracias al pianista polaco Arthur Rubinstein, Villa Lobos obtiene una beca para estudiar en Parí­s y frecuenta la vanguardia artí­stica, entre ellos a los pintores Pablo Picasso y Fernand Léger.

Bajo la presidencia del brasileño Getulio Vargas (1930-1945), en 1932 Villa Lobos se convierte en director de educación musical del Estado de Rio de Janeiro. Compone música coral adaptada del folklore, e incluso reunió a 40.000 jóvenes coristas en un estadio. Su música tiene raí­z en un patriotismo que muchas veces le será reprochado.

Tras un tiempo de alejamiento, Villa Lobos vivió en sus últimos años un renovado interés por su obra.

«Los músicos de la generación posterior a la de Villa Lobos se vieron intimidados por su sombra. Los de mi generación reaccionaron negativamente a la escuela nacionalista y lo ignoraron. Pero, a mediados de los años 1980 comenzamos a descubrir que Villa Lobos tení­a muchas facetas revolucionarias», declaró el compositor y profesor Rodolfo Coelho al diario Estado de Sao Paulo.

Como Villa Lobos no pasaba sus partituras en limpio, entrar en su trabajo es descubrir un universo caótico de 1.200 obras de lo más diversas, según Coelho.

PARíS «Réquiem para Villa Lobos»


Parí­s rinde homenaje, con una serie de conciertos y un coloquio, al compositor moderno más importante de Brasil, Heitor Villa Lobos (1887-1959), en ocasión de los 50 años de su muerte.

Villa Lobos, uno de los más prolí­ficos compositores del siglo XX, vivió en los años 1920 en Parí­s, adonde llegó con una beca obtenida gracias al pianista polaco Arthur Rubinstein.

En la Ciudad Luz, el compositor –que exploró todas las músicas de su paí­s, y dejó 2.000 partituras que abarcan todos los géneros, desde la ópera a la música de cámara, pasando por la danza y los «choros»– trabó amistad con compositores como Edgar Varí¨se e Igor Stravinsky y con artistas como Pablo Picasso y Fernand Léger.

Las conmemoraciones parisinas en honor del compositor, que murió hace exactamente 50 años en Rí­o de Janeiro, donde nació el 5 de marzo de 1887, debutan el martes con un «Réquiem para Villalobos» en la catedral San Luis de los Inválidos, donde se ofrecerá su «Missa de Sao Sebastiao».

Fragmentos musicales y escenas de su ópera «Yerma» serán interpretados el martes próximo en el Gran Salón de los Inválidos, donde el guitarrista Fabio Zanon ofrecerá el 30 de noviembre un concierto de algunas de sus obras para guitarra.

La radio nacional francesa, Radio France, programó por su parte todo un fin de semana, del 11 al 13 de diciembre, para conmemorar los 50 años de la muerte del compositor, quien dijo de su música que era «natural, como una cascada».

La Orquesta Nacional de Francia (ONF) explorará el universo sinfónico de Villa Lobos ofreciendo el 11 de diciembre dos de sus célebres «Bachianas Brasileiras» –que fueron adaptadas por la cantante estadounidense Joan Baez en 1965– y dos de sus «Danzas africanas».

Dos recitales, del guitarrista Yamandu Costa y de la pianista Cristine Ortiz, en compañí­a del violoncelista Antonio Meneses, están programados para el 12 de diciembre en la sala de conciertos de Radio France.

Al dí­a siguiente, un recital de la pianista Sonia Rubinsky será el preludio de una tarde consagrada a los «choros», materia prima de la música de Villa Lobos. En el programa figuran «Quinteto en forma de choros», «Choros no 5 (Alma Brasileira)», pieza para cavaquinho y guitarra, y «Lenda do cabloco».

Por su parte, la Universidad de la Sorbona consagrará el 14 y 15 de diciembre un coloquio sobre el compositor autodidacta, cuyo amor por la música nació en las calles y en las regiones más recónditas de su paí­s.