Mientras que nadie sabe a ciencia cierta por qué los mareros son capturados, liberados a los pocos meses y vueltos a detener al paso de cierto tiempo, se acrecientan las dudas en torno a la efectividad de los programas de reinserción social del Sistema Penitenciario, coinciden analistas.
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Luego de culminar una capacitación para la fabricación de velas aromáticas -el pasado 10 de julio-, Edgar Rolando Osoy Soyoz estaba listo para ejercer un oficio legal al término de su estadía en el Centro Preventivo para Hombres de la zona 18, pero esto jamás ocurrió.
Por razones que se desconocen, el presunto pandillero de la Mara 18 abandonó la cárcel sin que ninguna autoridad lo justifique, y tres meses más tarde apareció en los medios de comunicación capturado por la Policía Nacional Civil (PNC), cuando estaba -junto a otros presuntos delincuentes- a punto de asesinar a una mujer, dando pocas muestras de reinserción social y por el contrario, con claras señales de reincidencia criminal.
Como consecuencia de lo anterior, hay dos grandes interrogantes: primero ¿Cómo es que ninguna autoridad puede darse hasta el momento cuenta de su salida del Preventivo? y la segunda ¿Qué tan efectivos son los programas de reinserción social?
Para la primera interrogante se ha contactado al Sistema Penitenciario que sigue sin dar declaraciones. En el Organismo Judicial no aparecen juicios iniciados en contra de Osoy Soyoz, el Ministerio Público tampoco se manifiesta al cierre de esta edición y la Policía Nacional Civil da únicamente información extraoficial. Por lo anterior, continúa el misterio de cómo esta persona entró y salió del Centro Preventivo para Hombres de la zona 18.
El 22 de octubre del año en curso, día en que fueron capturaros por la PNC, en los alrededores del lugar donde fueron aprehendidos, se decía que dichas personas, en especial Osoy Soyoz, nunca habían sido capturados. Ayer, Diario La Hora¸ publicó unas fotos en donde se observa a í‰dgar Rolando Osoy Soyoz en el Centro Preventivo con otro grupo de mareros, cuando finalizaban una actividad de velas aromáticas. En las fotos mencionadas se ocultó a personas que eran ajenas al Centro y al Sistema Penitenciario.
Penalistas consultados por este medio, manifiestan que la principal razón por la que los mareros son capturados y liberados al poco tiempo, radica en la falta de cumplimiento de los derechos constitucionales y el proceso penal, «ese incumplimiento es lo que hace que al poco tiempo los mareros interpongan un recurso de exhibición personal y salgan libres a seguir cometiendo fechorías; Â cuando se captura a un individuo, se debe cumplir con ciertos preceptos legales y al no hacerlo, se les autoriza para que salgan de prisión preventiva, sin ni siquiera una acusación formal no digamos una sentencia condenatoria en su contra».
Por esa razón, es que los analistas coinciden en que debe haber una coordinación precisa entre todas las autoridades, en especial Ministerio Público y Policía Nacional Civil, y de esa manera lograr ligar al proceso a los mareros, mantenerlos en prisión preventiva, acusarlos y enjuiciarlos, presentando pruebas contundentes que obliguen a los jueces a fallar en su contra.
¿PROGRAMAS EFECTIVOS?
De acuerdo con el especialista en seguridad, Mario Mérida, la reincidencia criminal se evidencia en algunos casos, con personas detenidas por la PNC que cuentan con un historial criminal de hasta 18 y 20 ingresos a los centros de detención.
Por otra parte, el analista considera que los programas de reinserción social que ejecuta el Sistema Penitenciario no responden a las verdaderas necesidades de seguridad nacional, por lo que la reincidencia criminal se puede observar en casos como el de Osoy Soyoz.
«Estamos frente a un problema de Estado para el cual todavía no se han formulado soluciones estratégicas y profundas. No se trata solo de cambiar a los presos o pandilleros, sino de facilitar las condiciones sociales para que se reintegren a la vida social», apunta Mérida.
En ese sentido, Carmen Rosa de León Escribano, del Instituto de Enseñanza para el Desarrollo Sostenible, estima que la reincidencia criminal tiene una estrecha relación con la falta de controles en el Sistema Penitenciario, para dar seguimiento a la situación de los privados de libertad que dejan los centros carcelarios.
«Hace falta que se implementen programas más efectivos y si instalen procesos de seguimiento a los privados de libertad y reos que dejan las cárceles», dice De León.
Mérida sostiene que, además, del Sistema Penitenciario, el resto de organismos e instancias del Estado deben cooperar para investigar y poner en práctica programas efectivos de reinserción social para los privados de libertad.