El ingreso de Venezuela al Mercosur enfrenta esta semana un voto clave en la Comisión de Exteriores del Senado de Brasil, y ha puesto en campaña a la oposición, hipercrítica del presidente Hugo Chávez, y a los aliados favorables a la adhesión de Caracas.
La Comisión de Exteriores del Senado convocó ayer a uno de los principales opositores de Chávez, el alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, quien al contrario que la oposición brasileña, defendió el ingreso de su país al Mercosur.
Ledezma dijo al diario Folha de Sao Paulo que favorece la incorporación de Venezuela como miembro pleno del bloque que componen Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, «por la importancia del intercambio comercial» y porque «permitirá que (el grupo regional) exija del gobierno venezolano el respeto a las reglas de oro de la democracia».
La prueba de fuego en Brasil será el jueves, cuando la Comisión de Exteriores votará si aprueba o no la entrada de Venezuela al grupo regional.
El relator de esa comisión, el opositor socialdemócrata Tasso Jereissati, le asestó un contundente parecer contrario a la adhesión, afirmando que Hugo Chávez gobierna «de forma casi dictatorial» y provoca «división y desintegración en Sudamérica».
Defensor de la integración sudamericana, el presidente Luiz Inacio Lula da Silva aprueba el ingreso venezolano. Y sus aliados, mayoría en el Senado pero entre los que hay críticos a Chávez, aseguran que tienen los votos necesarios para aprobar la adhesión tanto en esa comisión como en el plenario.
«Lo que más importa es la integración del Mercosur, incluso porque integrando es como conduciremos a Venezuela por el camino correcto», defendió el senador centrista Pedro Simon.
Venezuela adhirió al Mercosur en 2006 y su incorporación fue ratificada por Argentina y Uruguay, pero está pendiente del Parlamento de Paraguay, donde los opositores son mayoría, y en el Senado de Brasil, donde fue bloqueada luego de que Chávez acusara en 2007 a sus legisladores de estar sometidos a Estados Unidos.
El propio presidente del Senado y aliado de Lula, José Sarney, es crítico a Chávez.
El diario O Estado de Sao Paulo reflejó la polémica en su editorial del día, que considera a Chávez una «amenaza al Mercosur». Incluso la Confederación Nacional de la Industria (CNI) divulgó en su momento un comunicado alertando de que el gobierno de Venezuela ganaría influencia «en la agenda externa del Mercosur» y eventuales negociaciones con Estados Unidos y Europa.
Pero a Brasil le interesa la relación económica con la tercera economía de Sudamérica, con un comercio que sumó 5.688 millones de dólares en 2008, altamente superavitario para los brasileños, e inversiones binacionales de entre 15 mil y 20 mil millones de dólares.
Además existen otros 20 mil millones de dólares en obras de infraestructura que empresas brasileñas tienen en Venezuela, según datos de la Federación de Cámaras de Comercio e Industria Venezuela-Brasil.
Si el Senado de Brasil veta el ingreso de Venezuela al Mercosur, acabarán las preferencias que hoy alimentan ese multimillonario comercio y empeorará una relación que genera mucha inversión, advirtió este martes el presidente de esa Federación, Francisco Marcondes. Eso porque las preferencias comerciales de Venezuela se rigen por el acuerdo Mercosur-Comunidad Andina, del que los venezolanos estarán definitivamente fuera el primero de enero de 2011.
«En la práctica, la oposición no quiere perjudicar los negocios que empresas de todo Brasil hacen con Venezuela, todo el ruido que hacen es meramente retórico», afirma Marcelo Rech, responsable del sitio especializado en Relaciones Internacionales y Defensa Inforel.
Con la adhesión plena de Venezuela, el Mercosur pasaría a ser un bloque con más de 250 millones de habitantes, un PIB que representará el 76% del de Sudamérica y un comercio exterior de 300 mil millones de dólares, según datos del Congreso brasileño.
El comercio Brasil-Venezuela más que triplicó en el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva (en el poder desde 2003), y en 2008 sumó sustanciales 5.688 millones de dólares, con el mayor saldo favorable que Brasil tiene en su comercio exterior, de 4.611 millones de dólares.
Pero si el Senado de Brasil veta el ingreso de Venezuela al Mercosur, acabarán las preferencias que alimentan este multimillonario comercio bilateral y empeorará una relación que genera mucha inversión, advirtió el martes el presidente de la Federación de Cámaras de Comercio e Industria Venezuela-Brasil, Francisco Marcondes.
Si el Senado brasileño decide no aprobar el protocolo de adhesión, que debe ser votado esta semana en la Comisión de Exteriores y posteriormente en el Plenario del Senado de Brasil, «será un factor de empeoramiento y regresión en la relación comercial», debido a que las preferencias comerciales que alimentan esa relación terminan en poco más de un año, dijo Marcondes a corresponsales.
«Las preferencias comerciales están incorporadas dentro del acuerdo entre la Comunidad Andina de Naciones y el Mercosur. Y el primero de enero de 2011 termina el período de carencia que Venezuela tiene para cumplir los acuerdos que firmó como signataria de la Comunidad Andina», de la que ya no es parte, explicó.
Para recuperar esas preferencias, el Mercosur tendría que renegociar con Venezuela, lo que difícilmente ocurrirá si Venezuela es rechazada antes, añadió.
Con la crisis, sin embargo, las compras venezolanas cayeron 30% de enero a setiembre, sumando 2.580 millones de dólares; las importaciones de Brasil cayeron 14%.
Además, las inversiones entre Brasil y Venezuela, públicas y privadas, suman entre 15 mil y 20 mil millones de dólares, dijo Marcondes. El grueso está destinado a la construcción de una refinería binacional en el nordeste de Brasil y un polo petroquímico en Venezuela, ambas en fase final de negociación.
Las obras de infraestructura básica que empresas brasileñas tienen en cartera en Venezuela suman otros 20.000 millones de dólares, completó.
En Brasil existen nueve cámaras de comercio e industria binacionales Brasil-Venezuela, en los principales estados, agrupadas en la Federación presidida por Marcondes.