Seis empleados extranjeros de la ONU y dos policías murieron el miércoles en la mañana en el centro de Kabul en un nuevo ataque suicida reivindicado por los talibanes, que lo calificaron de «primera etapa» de su campaña contra la segunda vuelta de las presidenciales.
La policía informó además que un cadáver carbonizado sin identificar fue encontrado en el lugar del ataque, que terminó a las 08H30 (04H00 GMT) después de tres horas de tiroteo y explosiones.
Los tres talibanes murieron durante el ataque, indicó el portavoz del ministerio afgano del Interior, Zemarai Bashary, sin poder precisar si los atacantes se hicieron estallar o fueron abatidos.
Poco después, dos cohetes fueron disparados contra el hotel de lujo Serana y cayeron en el jardín sin provocar víctimas, anunció la policía.
La sangrienta jornada para la región estuvo marcada también por un atentado en un mercado muy concurrido de Peshawar (noroeste de Pakistán) que mató a 92 personas pocas horas después de la llegada a ese país de la secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton.
En el ataque en Kabul contra la residencia donde habitaban empleados de Naciones Unidas «tenemos seis empleados de la ONU muertos y nueve heridos, algunos de ellos graves», declaró a la AFP un portavoz de la organización en Kabul, Adrian Edwards, precisando que las víctimas eran todas de nacionalidad extranjera.
Un estadounidense figura entre los muertos, según indicó en una declaración la embajada de Estados Unidos en Kabul.
Además, dos policías fueron muertos, indicó la policía de Kabul.
El presidente afgano Hamid Karzai ordenó el miércoles que se disponga una «seguridad reforzada» para las organizaciones internacionales en Kabul, calificando al ataque de «odioso» e «inhumano».
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, condenó el «despreciable y brutal» ataque, pero dijo que las Naciones Unidas permanecerán comprometidas con Afganistán.
«Las Naciones Unidas siguen decididas a continuar el trabajo que realizan en el país», dijo.
En la misma sintonía, el jefe de la misión de la ONU en Afganistán, Kai Eide, declaró a la prensa que «este ataque (…) no disuadirá a la ONU de continuar su trabajo para construir, reconstruir y garantizar un mejor futuro para el pueblo afgano».
La Unión Europea (UE) está «conmocionada y consternada» por el ataque el miércoles contra el personal de la ONU en Kabul, declaró la presidencia sueca del bloque en un comunicado.
En Bruselas, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen condenó el ataque y estimó que prueba que los talibanes son «enemigos del pueblo afgano».
Los talibanes reivindicaron el ataque indicando que se trataba de una «primera etapa» en su campaña de desestabilización de la elección presidencial, cuya segunda vuelta está prevista el 7 de noviembre.
«Reivindicamos (el ataque). Esta es la primera etapa, hemos dicho que íbamos a perturbar la segunda vuelta de la elección», declaró por teléfono el miércoles a la AFP un portavoz de los talibanes, Zabihulá Mujahed.
El ataque comenzó hacia las 05H30 (01H00 GMT), según testigos. El tiroteo y las explosiones de cohetes y de granadas se escucharon durante casi tres horas.
La policía indicó que un «grupo de terroristas» había atacado la residencia Bejtar, en las inmediaciones del edificio del Ministerio afgano de la Mujer, en el barrio de Shar-e-Now, en el centro de Kabul, donde habitaban extranjeros.
Tres rebeldes vestidos con uniformes de la policía y provistos de cinturones explosivos y armas automáticas efectuaron el ataque, según la policía.
El ataque del miércoles, el sexto en dos meses en Kabul, en una de las zonas más protegidas de Afganistán, pone en evidencia la incapacidad de las fuerzas afganas e internacionales para garantizar la seguridad de la población y sobre todo de los electores en el próximo comicio, lo que temer un algo índice de abstención.
Desde mediados de agosto, los talibanes han efectuados seis ataques suicidas en Kabul, el último de ellos este miércoles en una de las zonas más protegidas de la capital de Afganistán.
Estos ataques comenzaron poco antes de la primera vuelta de la elección presidencial del 20 de agosto.
Una segunda vuelta está programada para el 7 de noviembre.
Los talibanes prometieron perturbar el proceso electoral, amenazando atacar a los electores que vayan a sufragar.
Los seis ataques reivindicados por los talibanes en Kabul son los siguientes:
– 15 de agosto: un coche bomba conducido por un kamikaze estalla delante del cuartel general de la OTAN en Kabul, un ataque sin precedentes contra esta instalación, cerca de la embajada estadounidense. Siete civiles afganos murieron en la explosión.
– 18 de agosto: un kamikaze hace estallar su coche bomba al paso de un convoy de la OTAN cerca de una base militar estadounidense de la capital, matando a 10 personas, entre ellas un soldado del OTAN, e hiriendo a 50 personas, dos días antes de la primera vuelta de la presidencial.
– 8 de septiembre: un kamikaze se hace estallar delante de la entrada del aeropuerto militar de Kabul, matando a tres civiles e hiriendo a nueve personas, cuatro de ellas soldados extranjeros, en momentos que las autoridades electorales contaban aún los votos de la primera vuelta de la presidencial.
– 17 de septiembre: un coche bomba conducido por un kamikaze estalla al paso de un convoy de la OTAN, matando a seis soldados italianos y 10 civiles afganos. Se trata de uno de los ataques más mortíferos contra las fuerzas internacionales en Kabul.
– 8 de octubre: un atentado suicida con coche bomba contra la embajada de la India deja 17 muertos, 15 de ellos civiles y 2 policías, además de 63 heridos, entre los cuales 50 civiles y 13 policías.
– 28 de octubre: tres talibanes equipados de cinturones con explosivos atacan una residencia donde vivían empleados de la ONU. Seis empleados extranjeros de la ONU y dos policías murieron en el ataque. Un noveno cadáver carbonizado no identificado es encontrado en el lugar. Los talibanes indicaron que se trata de una «primera etapa» en su campaña para perturbar la segunda vuelta de la presidencial.