El accionar del Gobierno ante la crisis alimentaria desatada en el país, nuevamente fue cuestionada por la sociedad civil, y para los próximos meses la cantidad de personas que sufren de hambre se podría incrementar aún más.
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Mario Polanco, director del Grupo de Apoyo Mutuo (GAM), manifestó su preocupación ante el incremento de familias que sufren crisis alimentaria; aseguró que para finales del presente año, de 53 mil familias que están en esta situación, podrían llegar a haber 400 mil, derivado del poco accionar del Gobierno y de los cambios climáticos que están afectado sus cosechas.
Polanco agregó que nuestro país descendió de la posición 117 a la 122, en materia del nivel de desarrollo humano en el presente año.
Además, expresó que el poco interés del Estado para resolver la crisis en las poblaciones indígenas ha quedado bien marcado, esto porque de los 845 millones 617 mil 900 quetzales, que el Estado destina a los diferentes programas para paliar la crisis alimentaria, menos de la mitad ha sido ejecutado a dos meses de que se acabe el año, y mientras la población se muere de hambre.
De esta mitad del presupuesto ejecutada y destinada a la crisis alimentaria, el 82% es para funcionamiento y pago de salarios en las diferentes dependencias, lo cual deja con un aproximado de 18% de esta poca ejecución presupuestaria destinada específicamente para ayudar a la población.
En resumen, del rubro total destinado a esta situación, solo el 1.59% es realmente asignado para ayudar a la población necesitada, esto significa que de los 845 millones sólo 169 millones 123 mil 580 son ejecutados en los programas, el resto sirve para cuestiones administrativas y la gran mayoría del mismo se encuentra sin ejecutar.
«El poco presupuesto que es ejecutado es mal distribuido en sueldos que en ocasiones son innecesarios, porque tienen a personas «afines al Gobierno» contratadas y tienen hasta 100 trabajadores en comunidades en donde con 50 personas, el trabajo saldría muy bien», afirmó el entrevistado, quien agregó que muchas veces el presupuesto es invertido en comunidades en las que el Gobierno central comenzaría a ganar simpatía para los próximos comicios.